Ninis

Gerardo Mosqueda

Como si no fuera suficientemente despectivo, se ha popularizado este concepto para referirse a los jóvenes que ni estudian ni trabajan.

Las estructuras sociales y económicas del país siguen sin identificar en que consiste el “bono poblacional”, así le llaman, cuando se refieren al potencial generacional que tenemos en nuestro país. Los jóvenes mexicanos del siglo XXI, hay que precisar, los de inicio de éste siglo, son conocedores de las herramientas de internet, conocen del trabajo cibernético, navegan con gran habilidad en las redes sociales, es decir, se les facilitan, como a la mayoría de jóvenes en el mundo.

Pero hay que encontrar un uso redituable a cada una de esas herramientas, encontrar también, como combinarlas con otras tareas que también necesitan ser redituales, dicho de otra manera; hay que encontrar que el trabajo cibernético sea una fuente de ingresos digna y esperanzadora para los millones de jóvenes de nuestro país.

Por supuesto que ya no es un tema de “mano de obra”, ese planteamiento ocupacional de los jóvenes fue del siglo pasado, lo entendieron muchos y lo hicieron rentable, hasta les ha permitido acumular antigüedad en sus puestos de trabajo, pero ya no puede ser igual. El riesgo es que involucionemos.

Desde la perspectiva de las políticas públicas parece que los gobernantes creen cumplir con su responsabilidad al abrir escuelas para que acudan los jóvenes a sus etapas de formación sin establecer el vínculo entre escuela y trabajo.

Es una desgracia que las autoridades en las escuelas hacen mínimos esfuerzos institucionales y las empresas no están pensando como ingresar personal preparado para el desempeño de nuevas actividades que estén en sintonía con la innovación tecnológica. Pero es verdaderamente frustrante que las autoridades públicas no sepan que hacer y sólo atinan a balbucear: en efecto es un problema muy delicado…

En Guanajuato sin soluciones estructurales, se siguen acumulando cada día las consecuencias del crecimiento de la población de ninis, evidenciando la falta de oficio con la irreversible consecuencia de tener más generaciones de jóvenes sin opciones de crecimiento personal, perdiendo de vista que estos son procesos generacionales y que las consecuencias de no promover a los jóvenes vendrán acompañadas de problemas sociales, de desarrollo económico y de frustración en los propios jóvenes.

A los jóvenes les sugiero que no esperen a que las autoridades propongan alternativas estructurales, no les entienden.

Les propongo que empiecen por integrarse en grupos de iniciativas, es posible que encuentren opciones y no tienen que sentarse a “esperar”.

Les sugiero que no esperen a que el gobierno les proponga “algo”, no sea que les ofrezca opciones a cambio de votar o alguna tranza, que por desgracia se han generalizado.

Les invito a que tomen su propio futuro en sus manos y lo modelen con aspiraciones y “sueños”, estoy seguro que confeccionarán un mundo mejor para ustedes.

Hasta la próxima en PROSPECTIVA.

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