De pacto en pacto

Gerardo Mosqueda

Con poca imaginación el Gobierno de la República salió al paso de la inquietud de los mexicanos que pagan impuestos. Proponiendo un “pacto” fiscal. Afirmar que no se van a crear nuevos impuestos en lo que resta del sexenio, que no se van a modificar los ya existentes y que se aclararán las dudas de los que entraron en vigor este año.

Siempre y cuando no se dé una crisis financiera en el país, siempre que no entre en conflicto severo la paridad con el dólar, la economía de los vecinos del norte no entre en receso, siempre y cuando…

También en estos temas volvimos a los viejos tiempos, es decir, los tiempos del viejo PRI, reciclado, corregido y aumentado; la reforma hacendaria que tanto se cabildeó en los sectores empresariales, no sólo no viene a mejorar el entorno fiscal para las empresas, ahora resulta confuso, por decir lo menos, pagar los impuestos declarados. Nada se plantea para ampliar la base de recaudación, estamos recurriendo a treguas fiscales, porque las autoridades no se ponen de acuerdo en los criterios para la interpretación de la ley.

Del 1 de enero a la fecha sólo hay confusión y contradicción en los criterios de aplicación de las normas fiscales, por más cursos que se imparten a los administradores y contadores de las empresas, mientras siguen los gasolinazos pegando a las economías de las empresas y las familias, los líos con las facturas electrónicas y el ajuste de políticas de cruces de información fiscal con los intermediarios financieros.

Como lo había ofrecido el Secretario de Hacienda, antes de terminar el mes de febrero se resolverá; así fue comunicado, tengo mis reservas de que sea una solución, se anunció un pacto fiscal; otro pacto. Sólo que ahora con los presidentes de las cúpulas empresariales: el gobierno anuncia que “ya no le va a mover” al tema de los impuestos en lo que resta del sexenio y los dirigentes empresariales se apresuran a declarar que ahora sí está bien la propuesta fiscal del gobierno.

También en esto volvimos al viejo sistema, los dirigentes empresariales teniendo prisa por ser el primero en declarar que ahora sí el gobierno está haciendo lo propio, hay algunos que hasta se animaron a decir que con el pacto habrá mejores indicadores de competitividad en el país.

Tenemos una reforma fiscal que no es estructural, que es incompleta, que resultó confusa, que no amplía la base de recaudación, que le carga la mano a la clase media, que persigue a los contribuyentes, que ratifica la premisa que el contribuyente es incumplido y evade su responsabilidad hasta que demuestre lo contrario, el Gobierno Federal sólo dijo que no va a crear nuevos impuestos, pero está condicionado a que no cambien drásticamente las circunstancias y ya con eso los líderes de las Cámaras corren a decir: De acuerdo, felicidades, vamos a estar mejor. ¿Que pactaron los dirigentes de las Cámaras, es decir, los ocho principales dirigentes de Cámara del País, no más. A nombre de empresarios mexicanos?

Es posible que lo sepamos en el trascurso de las semanas próximas; cuando las bases gremiales de sus organismos les pregunten: ¿Qué pactaron? La confusión sigue y la carga fiscal también.

Como todos sabemos el pacto por México se terminó, parece que sólo al presidente del PAN le gustaba la idea de que permaneciera por todo el sexenio, sirvió para poner la mesa de negociaciones entre los tres principales partidos y sus respectivos presidentes encargados de alinear a sus legisladores para votar a favor lo que se acordaba entre el equipo rector del pacto. Con el pacto fiscal no parece necesario tanto esfuerzo, los dirigentes ya están de acuerdo y se encargaron de que no faltara uno por declarar lo bueno del pacto.

Por lo pronto tenemos un nuevo pacto que desplaza al otro, cambia a los interlocutores y actualiza la agenda de impacto social y económico.

Mientras seguimos en el País sin generar los puestos de trabajo, especialmente para los jóvenes, las tasas de interés siguen desalentando a las Mipymes, el financiamiento más caro y la esperanza de crecimiento económico no se cumple en los dos meses que van del año. Lo que sí crece son los índices de inseguridad y la desconfianza de los mexicanos.

Hasta la próxima en PROSPECTIVA.

@MosquedaGerardo

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