Siete en mayo

Gerardo Mosqueda

Finalmente los consejeros del PAN llevaron a término la reunión y lograron desahogar los asuntos previstos en la agenda.

Este no es un asunto menor, en un tercer intento se llega a la definición de los términos en los que habrá de llevarse a efecto la primera elección, por parte de la militancia del presidente del comité directivo nacional.

Hasta la elección del actual presidente, ésta facultad, la de elegir al presidente del comité ejecutivo nacional, estaba reservada a una lista de prominentes, miembros del consejo general, consejeros electos por las bases, que con el tiempo fueron compartiendo sus responsabilidades con consejeros ex-oficio, es decir, que nunca fueron electos pero como habían llegado a ser ganadores de alguna elección o alguno que otro mérito a juicio de quien los proponían pues ampliaron la lista de consejeros.. En particular, cuando los líderes en turno encontraban la debilidad en la norma y terminaban por hacer consejeros a sus amigos, no obstante que sus votantes no tenían el gusto de conocerles, así que votaban a consejeros propuestos por comités que no conocían y a los que se les ofrecía a cambio alguna dádiva que les “convenciera” de la importancia de tener al ilustre desconocido, pero ya consejero…

Así pues, ayer se cerró, al menos para la próxima elección, el procedimiento en el que los consejeros nacionales del PAN sean los grandes electores, esa parte de democracia indirecta: una militancia sin mucha información, que elige a los consejeros, para que éstos a su vez elijan al presidente, llegó a su fin.

Ahora siete distinguidos panistas, a propuesta del presidente nacional Gustavo Madero, serán los integrantes de la comisión de elecciones, tengo el gusto de conocer a la mayoría de ellos y no es gratuita la afirmación: siete distinguidos panistas serán quienes lleven la responsabilidad del proceso interno, donde los militantes que acudan a votar decidirán quién debe ser el nuevo presidente del PAN, desde luego que podrán elegir a uno de los aspirantes, entre ellos el propio presidente actual.

No tendría tanta importancia el hecho, en particular dentro del partido político que resuelve sus acuerdos por métodos democráticos, salvo porque arraigó de manera abrupta la subcultura de los grupos de presión, de los clubes por afinidades y liderazgos, de las tribus, los auto referidos herederos de la dirigencia del partido, los comprometidos en corresponder a las nóminas de que fueron objeto cuando “su líder” les hizo el favor de ver por su patrimonio familiar, como si no tuviera ninguna importancia el haber actuado con honradez en su desempeño como servidor público y muchas otras posturas que hacen complicado y sin pronóstico el futuro inmediato de la dirigencia nacional.

En tratándose de los principios de doctrina, casi todos los aspirantes “recitan” con fluidez lo que se requiera decir sobre el bien común, la solidaridad y la subsidiariedad… En tratándose de la congruencia casi todos saben cómo decir que no es bueno que en el PAN se permita la corrupción y siempre hay muy buenos consejos de cómo hacerle para denunciarla, para señalarla, para deslindarse de ella… En tratándose de equidad en los procesos internos; los aspirantes tiene ideas muy claras de las medidas precautorias que se deben de tomar para la transparencia y les sobran nombres de personajes que harían el mejor papel, sobre todo porqué fueron propuestos por los aspirantes… Sólo eso podría faltar.

La realidad es que la primera reacción de los aspirantes es descalificar al presidente porque sólo propone los de su confianza y no acepta a ninguno de los otros dos grupos que quieren que se termine, de una vez por todas, la dirigencia de Gustavo Madero. Porque el senador Cordero presentará denuncias contra quien resulte responsable por las grabaciones de sus llamadas telefónicas, pero no hay manera de desmentir que su prioridad es “reventar” a Madero, según sus propios dichos, que suman a los otros aspirantes en sus intentos de aliarse con tal de que no quede Madero.

Las reglas están puestas, los actores del proceso interno, también. Falta que tengan el visto bueno del IFE y que aparezca la convocatoria, así que en mayo será la elección o reelección de quien lleve la dirigencia del partido Acción Nacional por un corto período, en lo que se da el proceso electoral del 2015.

Pero también es la oportunidad de que el “panismo se libere” de los que hoy argumentan que su mayor fuerza de reacción estriba en sus razones históricas de no permitirse perder al partido, como si alguna vez hubiera sido de su propiedad o que ahora debiera ser de su propiedad.

En medio de las polémicas internas al PAN, sube de nivel, para el análisis, que las posturas de los que quieren reventar a Madero han logrado que se reposicione y como efecto de reacción están consiguiendo que suceda lo que más quieren evitar.

Es pronosticable que en mayo habrá reelección y surgirán nuevos liderazgos dentro del PAN, caminarán cuál cangrejos, si regresan a las viejas prácticas del partido no democrático y no se libera de los vicios que tan rápidamente se adquirieron, es la oportunidad de volver a los principios y formar ciudadanía y compromisos valiosos para dignificar la política en prospectiva humanista.

Lo de madero sería algo así como una reelección de transición, muy corta en tiempo, es lo deseable a partir de mayo.

Hasta la próxima en PROSPECTIVA.

@MosquedaGerardo

 

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