“El machismo y la misoginia de quienes procuran justicia está costando vidas”: Verónica Cruz Sánchez

Verónica

Guanajuato ocupa el primer lugar en feminicidios con 63 muertas

Guanajuato | Maricarmen Rivera | Fernando García | 4 de noviembre de 2013

En entrevista para El Semanario la Directora del Centro “Las Libres”, Verónica Cruz Sánchez, nos ayuda a acercarnos al entendimiento del fenómeno de la violencia contra las mujeres, que estamos viviendo en Guanajuato y nos habla de la gravedad del caso de Ana Karen en San Luis de la Paz, mismo que reportamos en redes y en nuestro impreso.

“Lo supe a raíz de los medios y eso me parece un trabajo muy excepcional, que estamos sabiendo de los casos por los medios, y eso significa que hoy las mujeres saben que pueden acudir a hacer una denuncia pública” porque la violencia a las mujeres es un tema de interés público; “y probablemente lo hacen porque no están encontrando respuestas en las autoridades” o porque las repuestas de las autoridades las dejan peor.

Verónica nos dice que lamentablemente, hoy los Ministerios Públicos siguen pensando que si no hay lujo de violencia en las violaciones es porque las están provocando o porque hubo consentimiento y “eso es lo peor que nos está pasando en Guanajuato, la brutalidad de la violencia institucional es que a quien le toca procurar justicia no se dedique a investigar sino a meter sus prejuicios personales en los casos”, y le están mandando un mensaje totalmente equivocado a los agresores.  “El machismo y la misoginia de quienes procuran justicia está costando vidas” afirma la activista.

El contexto de la violencia

En el contexto nacional, Verónica explica que lo que vivimos es el resultado de no haber resuelto el feminicidio en Ciudad Juárez hace 20 años y que fue la impunidad la que extendió esta consecuencia en todo el país.

Con un amplio trabajo a favor de los derechos de las mujeres y específicamente para una vida libre de violencia desde hace 13 años, Las Libres son la única organización en Guanajuato, de entre las gubernamentales y no gubernamentales, que llevan estas estadísticas al día, lo que les permite hacer un análisis sobre esos registros y develar, lamentablemente, que en los últimos 5 años la violencia se ha recrudecido.

Guanajuato hoy, ocupa el primer lugar en muertes de mujeres por razones de género con 63 muertas. El 2013 ha sido un año brutal en violencia contra las mujeres, porque no sólo se trata del feminicidio que es la forma última de violencia contra la mujer, “que haya 63 mujeres muertas significa que detrás hay un grupo mayor de ellas que están sufriendo otros tipos de violencia y que no empezó ayer o el último año, hoy sabemos que las mujeres no sólo viven una forma de violencia sino el conjunto de todas; violencia física, también emocional, sexual, económica, patrimonial e institucional, pues el Estado por acción o por omisión las vuelve a violentar”.

Tres elementos para analizar la violencia en Guanajuato

Verónica Cruz nos propone tres elementos a analizar para entender la evolución de esta violencia. En primer lugar, revisar los números. Los hechos han crecido en número y las características de víctimas y agresores han cambiado. Del 2000 al 2007 las víctimas eran mujeres casadas con un promedio de edad de 40 años  y los agresores en la misma edad eran sus esposos, hombres adultos, machos, violentos al interior de la familia; pero hoy, las víctimas tienen tan sólo 20 años en promedio y sus agresores tiene la misma edad, se trata mayoritariamente de sus novios o parejas, lo que habla de una cultura de violencia muy instalada en nuestros niños y jóvenes.

El segundo elemento a analizar es la forma de la violencia. “Este año en particular hemos asistido a la mayor brutalidad de la violencia posible” nos dice, quemar vivas a las mujeres como desenlace de la agresión después de haberlas golpeado, violado o acuchillado. Por si fuera poco, los cuerpos de las mujeres muertas vuelven a ser violentados tirándolos a la basura o los canales de aguas negras. Verónica explica como “los mensajes sociales de estos hechos son brutales. Hoy los agresores saben que pueden hacer lo que quieran y no les va a pasar nada. Estas son las cosas que nos deberían preocupar como sociedad, no somos una sociedad civilizada, el feminicidio y estas formas de violencia nos hablan de que somos una sociedad bárbara”, asegura.

Como tercer elemento debemos analizar el tratamiento de estos casos por parte del Estado. Y no tenemos ningún sentenciado por estos hechos. El Estado-Gobierno y la sociedad siguen responsabilizando a las mujeres de la violencia vivida y dando un mal mensaje a los agresores. Las campañas desde el gobierno piden: “¡denuncien!”, “pero en la realidad vemos que si las mujeres van a denunciar en el Ministerio Público les dicen que no sólo no les pasó lo que les pasó, sino que además no deberían decirlo”.

“Y no le hablan a los que generan la violencia. Las mujeres no son las responsables, y dicen que si denunciara, pero si denuncian les va peor, que si se divorciaran, pero no las divorcian por esa causal, que si no se casaran con ellos, que deberían dejarlos, que si nos los provocaran […]” y ahí sigue siempre la mujer expuesta. El Estado-Gobierno no sólo no protege a esas las mujeres, sino que además él mismo la pone en estado de indefensión.

“Y si no miran el problema no lo van a poder resolver, porque no lo entienden. Hay una total indolencia por parte de las autoridades, lo que llamamos violencia institucional […] La impunidad es el terreno fértil para la violencia […] Esa es la falla estructural del estado, ahí está el problema central”.

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