Violación múltiple a menor de edad

44ES03N1 Abuso Karen

La autoridad le advierte que quizá no haya delito pues “no opuso resistencia”

San Luis de la Paz | Maricarmen Rivera | 28 de octubre de 2013

Cuando la madre de Ana Karen vio a su hija de lejos el pasado lunes a la entrada de su trabajo dice que respiró por fin, y aunque seguía enojada con ella porque no había llegado a casa desde el sábado, pensó que todo estaba bien. Horas más tarde recibió una llamada telefónica en la que le pedían acompañar a su hija en el Ministerio Público y ahí le informaron que no estaba bien. Había sido abusada por dos sujetos durante toda una noche.

Doce largas horas duró el lamentable episodio que vivió Ana Karen la noche del sábado 19 de octubre al salir de un conocido antro en la cabecera de San Luis de la Paz. Armando y Carlos, conocidos de una amiga suya con la que había ido a bailar esa noche les dieron a tomar alcohol y se las llevaron “mareadas” aproximadamente a las 12 de la noche.

“Iban a dejarnos a la casa de mi amiga, yo iba mareada y me bajaron a mi primero, me bajó uno que se llama Carlos, me dijeron que me pasara a una casa, era de dos pisos y me subieron, luego llegó el otro (Armando) y empezaron a abusar de mí” relata la víctima con los ojos llenos lágrimas.

Asegura, que le tomaron la cabeza por la fuerza y le hicieron fumar marihuana depositada en una lata de cerveza. Luego, les pidió entrar al baño y desde ahí marcó al número de emergencias pero nadie le respondió, luego se comunicó con un amigo pero no pudo decirle nada porque en ese momento, sus agresores quitaron una ventana del baño para poder abrir la puerta y sacarla del lugar; lo que siguió fue un forcejeo entre ellos para quitarle el teléfono y ella enfrentándolos con “manoteos”. La amenazaron. Le hicieron saber que también podrían golpearla y la bajaron por la escalera a tirones del pelo y con violencia de la que conserva marcas.

Cuenta Ana Karen, que la cambiaron de casa porque le dijeron que no podía quedarse ahí. En el otro lugar al que la llevaron también la violentaron y abusaron repetidamente de ella los dos agresores. Finalmente recuerda haberse quedado dormida y cuando despertó, junto a ellos, uno se despidió y dijo que iba a limpiar la casa que habían dejado, el otro, le aconsejó seguir durmiendo pero ella quiso salir de ahí inmediatamente. Como no sabía en dónde estaba, el hombre la llevó a la central de autobuses para que se fuera a su comunidad.

Y la autoridad le advierte que quizá no haya delito

Después de haber salido de casa de los agresores, Karen no quiso regresar a su casa, se dirigió a una comunidad con una amiga. Ya el lunes en su trabajo en una maquiladora de calzado, se sintió mal y de la enfermería la llevaron al Seguro Social, ella pidió una prueba de embarazo que le fue proporcionada y ante el cuestionamiento de sus motivos explicó lo que había vivido. Una trabajadora social la llevó al Ministerio Público a donde llegó su mamá, a enterarse de lo ocurrido.

La madre de Karen explica que no le parece adecuado que le hayan tomado la declaración a su hija menor de edad sin la presencia de persona de su confianza o un defensor y denuncia que de entrada la agente del Ministerio Público especializada, María Victoria Sánchez González les advirtió que es probable que no haya delito en lo ocurrido, pues hubo “consentimiento” por parte de Ana Karen.

Se pregunta cómo es posible que la repuesta de la autoridad frente al caso de su hija sea que no haya delito que perseguir después de tal abuso y relata en analogía que el hecho de que alguien “te de un ‘ride’ no te da derecho a abusar de quien se sube a tu carro”.

Por su parte, Ana Karen afirma que sí opuso resistencia y que hay marcas en su cuerpo que lo demuestran, “me agarró bien feo para bajarme de la escalera, la verdad después de que me bajaron bien feo y me agarraron el pelo, ya no hice nada y dejé que me hicieran lo que quisieran” asegura la joven, dejando claro que no hubo consentimiento sino sólo una opción por un mal menor, si es que cabe la expresión. “Traigo moretones, eso quiere decir que usaron la violencia conmigo”, sostiene.

Al efecto se abrió la carpeta de investigación 22194/2013 con su declaración y los dictámenes de la médico legista que la valoró y le dio medicamentos antirretrovirales. Le agendaron también una cita posterior para una prueba de embarazo, pero no ha recibido atención psicológica.

Menores de edad alcoholizados en centros a los que no deben tener acceso

Ana Karen y su amiga salieron de un festejo de XV años en “El Monte” y con cortesías se dirigieron a “Mr. Cactus”. A pesar de su evidente minoría de edad, se les permitió el acceso y se les vendieron bebidas, nadie preguntó por su edad y mucho menos les pidieron una identificación de mayoría.

Que no le pase a otra chica, pide la madre de Ana Karen

La madre de Ana Karen y ella misma, decidieron que deberían denunciarlo también públicamente. Zona Franca y El Semanario, fueron los medios a los que dieron entrevista para denunciar públicamente los hechos. Aunque tiene miedo y lo expresa con voz entrecortada e incesantes lágrimas, no quiere que a sus amigas u otras jóvenes de comunidad les pase lo que a ella le pasó.

Por un lado no quiere que sus agresores queden impunes e incluso, al ver que ella no denuncie la busquen para abusar de ella nuevamente, y por otro lado teme represalias de los jóvenes agresores. Pero decidió correr el riesgo y denunciarlo también en los medios como una forma de presión para las autoridades. A pesar de ese temor fundado la autoridad no le concedió una medida de seguridad.

Exigen que en la procuración e impartición de justicia se atienda a los hechos que se proteja a las víctimas antes que disuadirlas para que no presenten denuncia o adelantarles sin concluir la investigación que seguramente “no pasará nada” con sus casos.

Finalmente, la madre exige control de las autoridades locales en los accesos y consumos en  lugares no permitidos para menores de edad.

Se suma este caso a los múltiples delitos contra las mujeres en el Estado de Guanajuato

Finalmente queda en evidencia que las autoridades en de la Procuraduría de Justicia del Estado de Guanajuato, rigoristas a luz de su código penal, no aplican otras leyes del Estado como la de acceso de las mujeres a una vida libre de violencia, de observancia obligatoria por haber sido promulgada y publicada. También falta el trato a las víctimas bajo criterios de “calidez, trato digno, sensibilidad y respeto a los derechos humanos” que ordenan sus propios lineamientos.

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