¡Nos vemos el miércoles!

Gerardo Mosqueda

Con buen cálculo, los del plantón en el zócalo capitalino desalojan para dar entrada a la fiesta de todos los mexicanos, incluyendo los que no viven en el territorio nacional.

Con rigurosa disciplina entraron al zócalo los uniformados a cumplir con la orden de “tomar” la plaza.

Todo fue ejecutado con “profesionalismo”, así dijo el Secretario de Gobernación, para el domingo estará todo listo para la ceremonia del grito de independencia y por supuesto, el magno desfile militar, con fuerza aérea, militares de otros países, cien años del ejercito constitucional y doscientos de los sentimientos de la nación.

¡Viva México! es lo menos que diremos los mexicanos, pase lo que pase, el lunes será 16 de septiembre. El martes ya veremos qué hacemos con las reformas estructurales, los acuerdos del pacto por México, la subordinación de los representantes de los partidos de oposición que trabajan en la agenda del grupo rector del pacto por México y sus desencuentros con sus grupos parlamentarios, las iniciativas de reformas constitucionales diseñadas “para acabar con la desigualdad”, así dijo el presidente Peña, en su cuenta de twitter.

Estos y otros asuntos, sean de Estado o sean de Gobierno; serán de todos los mexicanos ¿o no?. Los vemos a partir del martes y empezamos a trabajar el miércoles, con prisa, porque será una semana corta, es decir, a todo fin de semana largo, le complementa un resto de semana corto, para efectos de la eficacia en nuestras acciones.

El presidente Peña anuncia que se disponen de 27 000 000 000, veintisiete mil millones de pesos. Para “reactivar” la inversión para los proyectos de infraestructura con los estados. ¿Cómo reactivar? ¿Cuándo la activaron?

El gasto de inversión del país está paralizado, desde que inició la administración del presidente Peña, si anuncian esa cantidad y, de inmediato se preguntan: ¿Qué hay que hacer para “bajar” esos recursos a cada uno de los estados? La única respuesta es: ¡Presenta los proyectos que cumplan con las reglas de operación y listo!

¿Que los gobernadores y sus nutridos equipos de trabajo no lo sabían? ¿Que el Secretario de Hacienda y su nutrido equipo de trabajo no lo sabía?

Si no han cambiado los procedimientos, la normatividad y los funcionarios ejecutores que tienen atorado el gasto de inversión. ¿Por qué ahora sí van a “reactivar”?

Es contundente el viejo refrán: Si no cambias los insumos; cómo esperas que cambien los resultados.

En esas fantasías discursivas está entrando la agenda del gobierno de México. Las reformas estructurales requieren mucho más que una aprobación de la mesa del Pacto por México y luego su votación entre los grupos parlamentarios, es decir, primero la sumisión política y luego se cumplen las fórmulas legislativas. Los recursos económicos para su implementación, la estructura profesional que opere los cambios, los acuerdos políticos que hagan sustentable esos cambios; lo más importante: que la sociedad se identifique con esos cambios porque son buenos para México.

Siempre será mejor el realismo político.

Para una sociedad que ha padecido por décadas de gobernantes logorreícos, hay una buena contra-dosis, indicadores de rendimiento, de resultados, de comportamiento.

El crecimiento económico estimado por el gobierno se quedo rezagado hace meses y crecerá el país, este año por debajo de lo estimado, sólo 1.8 puntos, cuando el crecimiento debiera de ser de 3 puntos. 

Las reformas estructurales verán su instrumentación a partir de reorientar el gasto gubernamental y generar los recursos, asunto que puede tomar de doce a veinticuatro meses, a reserva de que resuelvan la recaudación fiscal ampliando la base de contribución y no cargándole los impuestos a los que ya están cautivos, especialmente el segmento de clase media del país.

La acción gubernamental requiere de políticas públicas que generen confianza en la sociedad y en particular en los jóvenes, el fenómeno que se está viendo en los círculos cercanos a la acción política es de escepticismo. Grave. Tienen poco tiempo las autoridades federales en sus funciones y han acumulado, rápidamente, reacciones de desaliento en la inversión, en la ocupación productiva, en la visión de proyectos emprendedores. 

Hasta la próxima en PROSPECTIVA.

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