¿Igualdad o equidad?

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Nuestra Constitución Política establece en su artículo primero que las mujeres y los hombres somos iguales ante la ley. La igualdad jurídica y la igualdad de derechos es una conquista social ya histórica, pero no es suficiente, aunque debería, porque no hemos logrado la igualdad de oportunidades.

En el lenguaje de género se aprende, como parte de la formación básica, la diferencia conceptual entre igualdad y equidad. Queremos igualdad, pero necesitamos equidad. Por eso no es suficiente la disposición constitucional, porque empezamos a hablar de igualdad desde un contexto de desventaja.

Y nadie podría dudar de la desventaja social que representa ser mujer en nuestra sociedad, aunque en números seamos mayoría. No hay duda, las mujeres en zonas marginadas, sin educación, sin acceso a los servicios de salud, con una carga laboral y doméstica, están en desventaja social. Las mujeres, víctimas de violencia también están en desventaja social.

Resulta necesaria entonces, la implementación de lo que se ha denominado “acciones afirmativas” o “acciones positivas”, que son básicamente estrategias de equidad destinadas a crear condiciones de igualdad, a través de medidas que compensen o corrijan las discriminaciones resultantes de las prácticas cotidianas en la sociedad.

Es decir, que como grupo vulnerable necesitamos de las acciones afirmativas para equilibrarnos como sociedad, necesitamos de una protección mayor, de un trato mejor, de la inclusión en todas las políticas públicas, para, en algún momento alcanzar la igualdad de oportunidades, entonces sí, hombres y mujeres.

De eso se trata, o debería tratarse cualquier política y cualquier medida gubernamental con enfoque de género.

Por eso llama la atención que en el marco de la instalación del Sistema Estatal de Igualdad entre Hombres y Mujeres, precisamente una mujer, la Directora del Instituto Nacional de las Mujeres, afirme ante los medios locales y estatales reunidos en San José Iturbide, que Guanajuato no necesita una alerta de género frente a la violencia registrada en el estado.

Necesitamos, dice, “seguir trabajando con acciones de prevención, de atención y de cero impunidad”. Afirmó también que “lo que quieren los familiares de las víctimas es que no haya impunidad”. Pero lo que queremos es que no haya más víctimas.

El tema es la protección a las mujeres víctimas de violencia, por supuesto que en los terrenos de la prevención y procuración e impartición de justicia, pero es urgente un primer nivel de protección inmediata a todas las mujeres por todos los medios posibles.

Si la alerta de género nos puede dar una ventaja de protección, entonces se vale la alerta. Se valen hasta las exageraciones si son con ese objetivo.

Ojalá que en la práctica el Sistema Estatal de Igualdad entre Hombres y Mujeres contenga y aplique más acciones afirmativas a favor de las mujeres de lo que alcanzan a comprender los titulares de las dependencias en sus discursos. 

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