Parálisis del gasto

Gerardo Mosqueda

Después de seis meses sigue paralizado el gasto gubernamental en el país, ya los gobernadores explican que no les llegan los recursos fiscales, los programas de gasto social encontraron el mejor pretexto para “bajarle” : las elecciones que están por venir en catorce estados de la república, es decir, las quejas de los partidos opositores lograron un efecto secundario, ayudaron a que o se note la falta de organización, la poca capacidad operativa y la falta de recursos en el gasto corriente del gobierno federal.

El gasto de inversión el de infraestructura… No llega.

La recomendación es pedir prestado a los bancos, esperando que el gobierno en turno tenga “buenos números”, el hecho es que a la parálisis del gasto federal, le siguen los problemas de gasto de los estados y los municipios.

Los que tienen recursos etiquetados de sus administraciones anteriores, de sus ejercicios presupuestales del año pasado, de los retrasos en el ejercicio; tienen en que ocuparse y “vestir de obra pública” lo que en  realidad es gasto de mantenimiento reprogramación o descuido.

Desde luego que impacta en la economía del sector de construcción de obra pública y los efectos que provoca a la cadena productiva, hace crisis y da pie para voltear a ver qué está pasando con la economía gubernamental y sus relaciones con los empresarios del ramo; también pone condiciones de crítica y defensa sobre los costos de las obras. También da espacio para que se hable de los sobreprecios de las mismas obras y predios y en consecuencia sobre la honradez en los contratos y pagos de las mismas obras.

Así que entrar en crisis, en estos temas pone al descubierto muchos asuntos que “nadie quisiera que se trataran… Como dice el refrán: es políticamente incorrecto.

En la agenda del grupo rector del pacto por México recupera importancia la reforma financiera, en realidad es una vertiente de la reforma hacendaria y la reforma a Pemex porque representan la posibilidad de darle velocidad a la recaudación y al gasto gubernamental que viene de los ingresos petroleros.

Suele suceder al inicio de los sexenios gubernamentales esta parálisis en el ejercicio de gasto, pero en éste caso ha ido demasiado lejos, podría representar un año sin ejercicio pues se está encontrando con otros indicadores de impacto por la economía internacional, esta semana se comportó hipersensible en las operaciones bursátiles y la paridad con el dólar, la economía europea se polariza y agrava la imagen económica de los países en crisis como España, por ejemplo.

Aunque es, en primera instancia, un impacto psicológico, el efecto es contundente: el gasto corriente de mayor impacto en la economía de un país, es el gasto gubernamental. Al presidente Peña y el sub-secretario Videgaray no le está saliendo bien el gasto de gobierno.

En los estados de la república se ven efectos diferenciados, los estados que tendrán elecciones en dos semanas tardarán en reaccionar, la federación y sus propios gobiernos estatales y municipales comunican que los temas económicos marchan bien y las promesas están en su máximo nivel, los estados que ya pasaron esa circunstancia son el tema mediático de corrupción a todo lo que da, como Tabasco, por ejemplo, que se debate entre presentaciones ministeriales y defensas “cardiacas” del exgobernador Granier. El caso de Jalisco que sigue creciendo en acusaciones al exgobernador González o Guanajuato que sigue dando vueltas sobre la denuncia desde el legislativo opositor o el Distrito Federal que parece un cómico sainete provocado por el exjefe de gobierno Ebrad.

Todos los efectos siguen su curso, adquieren velocidad en la medida de los impactos que sigue propiciando la parálisis del gasto.

Hasta la próxima en PROSPECTIVA.

 

Deja un comentario