La importancia del método educativo

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En el mundo de la educación existen muchos métodos educativos. Se deben buscar los mejores métodos y los mejores contenidos para el desarrollo del espíritu humano. Sin embargo, ¿cómo saber cuáles son los mejores?

Muchas propuestas metodológicas contemporáneas se debaten entre la rigurosa formación técnica que prepara a la persona solamente para integrarla al mercado laboral, o bien, en caminos educativos basados en la espontaneidad dejando a cada persona a su libre creatividad e ingenio.

Cuando nos fijamos atentamente en la persona podemos advertir que en ella existen las pistas fundamentales para un auténtico método educativo. En cierto sentido, la persona humana entendida en su integralidad, es método, es camino de su propia realización. Por ello, no podemos ignorar que toda metodología educativa tiene una antropología implícita.

De este modo, es importante que siempre cuidemos que los fundamentos antropológicos del quehacer educativo sean conforme a la verdad sobre el hombre y no se encuentren a merced de ninguna ideología reductiva.

Todo ser humano al buscar la verdad, el bien, la belleza y la justicia manifiesta capacidades particulares que requieren ser desarrolladas de un cierto modo. El escepticismo y relativismo contemporáneos impiden dar la debida atención a estas capacidades y su desarrollo. No debemos ignorarlas. Ellas nos permiten discernir nuestro contexto social, cultural e histórico.

Participación de la tradición y la cultura

La educación forma a la persona a partir de su propia realidad, pero con el concurso de todo el contexto humano que a lo largo de los siglos va conformando la cultura, de tal manera que educar es crear siempre una novedad desde la realidad personal y social que somos.

Estamos siempre en tensión hacia la verdad, el bien, la belleza, la justicia y la trascendencia donde se ubica el horizonte de Dios. La constatación histórica que contradice estos anhelos mediante la mentira, el mal, la injusticia y el vacío, nos exige una actitud realista para encontrar caminos correctos y superar lo que nos aleja del horizonte de nuestra auténtica realización.

La educación, junto a muchos elementos que se reciben y no cambian, es también el espacio de la libertad humana para seguir escribiendo la historia como una novedad.

El proceso educativo nos introduce en una tradición que distingue a unos pueblos de otros, generando diferencias de enfoque y riquezas de expresión, dando lugar a una variedad innumerable de culturas que fungen como una hipótesis que cada persona debe aprender a verificar y a discernir.

Al ser introducidos a la realidad, podemos encontrar significados comunes: desde los diversos matices de las tradiciones familiares y locales hasta las grandes expresiones culturales de la historia, podemos también compartir un conjunto de significados, principios y valores universales.

Coincidimos en los grandes referentes de la vida y la realidad, porque compartimos una naturaleza humana común, vivida de distintas formas, pero siempre igual en lo esencial, donde está implicada la razón, la conciencia y la libertad que nos llevan a la búsqueda de la verdad, del bien y del amor, verdadero ámbito de la realización humana en general, y de cada persona en particular.

Formación de la conciencia

La inteligencia y la conciencia de cada persona, así como la orientación de la sociedad en su conjunto, necesitan ser iluminadas y fortalecidas para alcanzar un verdadero discernimiento entre lo que es bueno y lo que es malo.

En la mirada cristiana sobre esta realidad encontramos en la contradicción el pecado que nos afecta y la necesidad de Gracia y Redención para superarlo. En una interesante propuesta la Comisión Teológica Internacional (CTI) se nos indica que el ser humano participa de un patrimonio común que le lleva a encontrar “un mensaje ético universal inherente a la naturaleza de las cosas, que los hombres pueden descifrar”.

“En lo más profundo de su conciencia el hombre descubre una ley que él no se da a sí mismo, sino que la debe obedecer y cuya voz resuena, cuando es necesario, en los oídos de su corazón, llamándole siempre a amar y a hacer el bien y evitar el mal.”

Estamos convencidos de que es la ley inscrita por Dios mismo en el corazón del hombre, el núcleo más íntimo y secreto de cada persona. No obstante en la realidad natural de la conciencia moral puede haber factores que influyen negativamente para impedir un juicio claro, de allí que es sumamente importante formar la conciencia para que sea recta y verdadera. No podemos olvidar que esta “formación de la conciencia es una tarea de toda la vida.”

Todas las culturas tienen siempre un referente básico hacia las virtudes y los valores que ayudan al individuo y la sociedad en su camino hacia el bien y la verdad, pero también puede haber factores que distorsionen una parte de ese camino, por lo que es conveniente, no solo comunicar con vigor y convicción los valores, sino también hacer una revisión crítica y honesta para superar los errores ­ Una expresión equivocada sobre la realidad del ser humano, que se hace pasar como verdadera, fácilmente se convierte en causa de enormes y graves obstáculos para la realización personal y social. No hay duda que la decadencia de una cultura coincide siempre con la falta de claridad en sus caminos hacia el bien y la verdad.

One comment on “La importancia del método educativo

  1. Serrano dice:

    Las personas menos autorizadas para hablar de educación son los jerarcas del catolicismo, ellos ni siquiera tienen idea de lo que es la formación de un niño en el seno del hogar, mucho menos sabrán lo que significa el participar como paterfamilias en el proceso educativo.

    Además, no conviene a la libertad el que ciertos clérigos estén involucrados en la educación, particularmente, en San Luis de la Paz, están generando un alto grado de elitismo y discriminación en los alumnos de las escuelas particulares de trasfondo eminentemente religioso que administradas por el clero católico.

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