De 400 a 80…

Gerardo Mosqueda

Se redujo el número de municipios, nada más, seguimos sin explicaciones sobre las decisiones de la política de gasto social, en especial de la cruzada contra el hambre.

Sin hambre, es el propósito de la cruzada; de los setenta programas que se encuentran vigentes en la SEDESOL, que dirige la señora Rosario Robles, sin información, es la situación en la que se encuentran los mexicanos respecto a la estrategia de combate a la pobreza extrema.

Simplemente se redujo de cuatrocientos a ochenta la lista de municipios en donde se encuentra la primera fase experimental del programa. Sin más, el impacto de los programas concurrentes a “sin hambre”, se reduce de 7.4 millones de beneficiarios de estos programas a 765 000 personas…

Así como no se explicó, por más que se habló, de donde salían los 400 municipios… Porque no 500, 300. Tampoco se explica la reducción de municipios beneficiarios con los programas.

De los 2456 municipios que integran la nación mexicana, el 77 % de la población vive en municipios de más de 500 000 habitantes. Los programas que se aplicarán en los 80 municipios seleccionados, no representan estas proporciones en la población.

En la SEDESOL se encargaron de dar las primeras notas nacionales sobre el manejo clientelar de los programas de gasto social, descubierto en los catorce estados donde habrá elecciones locales, aunque solo denunciando en el estado de Veracruz.

“No te preocupes Rosario”, fue la frase que pronunció el presidente Peña para reducir el reclamo de los partidos de oposición, en particular del PAN y el berrinche del presidente Madero se esfumó en menos de setenta y dos horas. Es decir, se diluyó casi al instante la amenaza política de disolver el pacto por México y toda la estrategia de concertación política y su agenda de reformas estructurales y otras.

La mesa rectora del Pacto por México ha cumplido con su encargo asociado: mediatizar las acciones de la oposición, sacar adelante la agenda política y fortalecer el liderazgo del ejecutivo.

¿Cuántos vasos comunicantes tiene la política de gasto social con todas las otras tareas gubernamentales, seguridad, educación, salud, empleo… Sólo por mencionar los temas de mayor sensibilidad en el momento?

Así que de la estruendosa presentación del programa “sin hambre” pasamos a un ejercicio experimental, sin estructura metodológica, sin justificación sociológica, sin claridad en sus objetivos, sin pasión por sacar de la pobreza extrema a miles de mexicanos que, seguramente, conocieron de los discursos demagógicos y hoy siguen sin saber cuándo vendrán los programas, cuándo vendrán los recursos, cuándo dejarán de tener hambre…

En el Distrito Federal, después de polemizar y politizar el tema, la señora Robles no atendió a los jefes delegacionales, convirtieron el asunto en trivialidades, para llegar a la conclusión de que los pobres, los mexicanos que tienen hambre; desgraciadamente, tienen que seguir esperando. Como si esperar fuera la solución.

Los nuevos delegados de la secretaria, con las prisas por atender los programas en los estados donde habrá elecciones en dos semanas, con discreción, desde luego, tienen la urgencia de información. Vendrán las estimaciones y las proyecciones de datos de presupuesto, es decir, en lo que se cierra la información de resultados para cubrir el requisito del primer informe presidencial; ya tienen que estar cuadrando la información… Si cierran en julio, integran en agosto, unos días para hacer el capítulo de la política social en el informe del 1 de septiembre.

Conoceremos las estimaciones, pero, ¿será posible saber si hay mexicanos que están saliendo de la pobreza extrema? ¿Sabremos si ya no tienen hambre?

Manipular información sobre los mexicanos que menos tienen, menos pueden y menos saben es mezquindad.

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