¿Quiénes juraron cumplir y hacer cumplir la ley?

Fernando García

Tanto El Semanario como El Reloj en el ámbito local así como otros medios a nivel estatal y nacional que tenemos la responsabilidad de informarle a usted con la verdad, hemos publicado notas sobre las relaciones familiares de los funcionarios públicos al interior de las Presidencias Municipales de la región noreste. Ha habido, en relación a ellas, pronunciamientos de diversos actores políticos en rechazo a esta violación a la Ley, pues es conocido por todos que no se trata sólo de una irresponsabilidad o una falta ética frente a los ciudadanos que les dieron su voto de confianza, sino que se trata, insistimos, de una violación a la Ley.

No se trata de molestar a nadie, ni a ellos ni a sus familias, no se trata de señalar sus decisiones personales ni de juzgar las capacidades profesionales de sus parientes. Se trata sólo de una norma que incumplen, en el lenguaje legal hablamos de “un supuesto que se actualiza” y que tiene y debe consecuencias legales.

Es lamentable que antes de revisar sus conductas como gobierno, antes de asumir responsabilidades por sus decisiones y buscar soluciones para no infringir la misma ley que juraron cumplir y hacer cumplir, busquen culpables, tachen a medios como “opositores” y recen para que pase el trago amargo y el impacto de la nota, antes que poner soluciones a sus acciones.

¿Y el pueblo? “Bien, gracias”. Es decir, mal, gracias. ¿De verdad no les importa haber pedido el voto con otra cara y otro discurso? ¿De verdad no saben cómo solucionar el problema que generaron? ¿De verdad entre tantos profesionistas capaces sólo sus parientes son buenos? ¿Quién  les cree? Aunque esto suene a muy mal consejo, por lo menos que amplíen su radio de influyentismo y consigan “chamba” a sus allegados en donde no sean sus subordinados.

Lo cierto es, que familias completas perciben un sueldo público por un empleo que no ganaron a base de esfuerzo, sino de influencias. Y habrá excepciones en lo profesional pero no en lo ético.

Y tampoco hay excepciones por la filiación política. Por igual, panistas, priistas, perredistas, lo mismo en San José Iturbide, Santa Catarina, Tierra Blanca, en Xichú o en San Luis de la Paz. Y en este punto hago un paréntesis al recordar y celebrar que ya existe la posibilidad de tener candidatos independientes, seguro que será una puerta de alivio a la presión de los partidos.

Pero los Alcaldes piensan que nos ven la cara. Y los Ayuntamientos con tanta cola que pisar tampoco no han dicho nada. ¿Cómo señalarlo si negocian acuerdos justamente con plazas para sus allegados? Es de risa que en sus debates pidan la aplicación de la ley, pero sólo en los “bueyes del compadre”.

Qué lástima que hayamos llegado a este punto en donde el señalamiento de una flagrante infracción a la ley sea desestimada por los gobernantes, cegados por su soberbia o su avaricia; que la violación sea señalada sólo por los medios “opositores” y que sea vista como casi normal por los ciudadanos.

Es claro que nuestros municipios no necesitan redes familiares en el gobierno, aunque ilegales tampoco han probado ser efectivas. Los municipios necesitan funcionarios responsables, equipos de trabajo profesionales que den soluciones a la creciente problemática social.

México necesita compromiso de servir, políticos de carrera, funcionarios de carrera y cumplimiento de la ley. 

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