Los panistas ludovicenses tendrán que decidir

Fernando García

Nadie podría negar que las administraciones de extracción panista en el municipio de San Luis de la Paz tuvieron su época de gloria, de reconocimiento, de un gran vínculo con la sociedad y que marcaron hitos en la historia política y gubernamental de este municipio.

A lo largo de esos trienios hubo obras y acciones que ayudaron al desarrollo de este querido San Luis de la Paz, por ejemplo, la instalación del Hospital Regional, trazos y grandes avenidas, gestión y vinculación para acrecentar la dinámica económica, la instalación de la manufacturera Flexi, entre otras.

Sin embargo, a pesar de estas y otras acciones que beneficiaron al municipio, se siente un divorcio de la sociedad y el Partido Acción Nacional. No existe ya una comunión de ideas, una lucha por los ideales, por la democracia, por instalar para beneficio del pueblo mejores gobiernos. La sociedad se siente alejada de éste y también de los demás partidos políticos. Quizá la ambición de algunos funcionarios, el favorecimiento de programas sociales a los agremiados, quizá el cinismo de algunos dirigentes, quizá el hallazgo de las despensas, o quizá la suma de todos estos factores terminaron por desgastar la relación social.

Lo cierto es que en próximas fechas, el Comité Directivo Estatal del PAN publicará la convocatoria para renovar la dirigencia local del Comité ludovicense. Es en mi opinión, la gran oportunidad de los panistas para reencauzar las aguas, para reencontrarse con los principios elementales del partido, para ser solidarios, subsidiarios y buscar el bien común.

Los panistas tendrán que decidir entre reelegir una directiva sin vínculo ni reconocimiento social o buscar un nuevo líder que renueve sus esperanzas, no sólo las del partido, las de la sociedad entera, alguien que tenga el valor y el arrojo necesario para señalar las malas acciones, para desterrar los viejos vicios, para abrir las ventanas y dejar entrar nuevo aire a las oficinas locales de Acción Nacional.

Porque podrían tener nuevamente a alguien que sólo concierte con el gobierno en turno, que negocie por raquíticos favores personales ser una oposición de medio pelo que ni hace ni deja hacer, sentados en su zona de confort. Sí se puede seguir igual.

Pero si la militancia quiere, si los verdaderos panistas resurgen, tendrán poner manos a la obra para reconstruir el partido que fue, el de la lucha democrática que un día movió almas y logró ser gobierno. ¿O esperaremos la tercera derrota consecutiva de este partido?

Deja un comentario