Funcionarios de medio tiempo: Una falta de respeto

Fernando García

Después de unas merecidas vacaciones estamos de regreso, querido lector, para seguir ofreciéndole nuestro punto de vista sobre el acontecer en nuestra tierra.

La semana pasada en nuestra edición impresa, incluimos una nota sobre el Secretario General del Comité Directivo Municipal del PAN, Arturo Loyola Balcazar, quien también es funcionario público pues está incluido en la plantilla de confianza de la Contraloría Municipal como auditor. El asunto central es que usa varias de sus horas laborables como servidor público para dar clases en una universidad privada.

No sé Usted que opine, pero digo yo: siendo abogado, encargado de vigilar que todos los funcionarios cumplan con su trabajo, infringir la ley, los reglamentos internos, que un medio reporte que en sus horas laborales atiende asuntos del partido al hacer efectivo un despido a una empleada (dicen también que actuando ilegalmente), que el Presidente Municipal afirme en los medios que le llamará la atención y que  él sólo diga que tiene permiso de su jefe y que ahora, nuevamente, haya una nota que revela que al menos la tercera parte de sus horas laborales las trabaja en otro lugar, cobrando en ambos supongo, a mí ya me parece una burla. Es una burla, creo yo.

Yo digo que el hecho de que un funcionario abuse de un cargo público sin consecuencias, puede tener para la administración graves consecuencias. En mi opinión, el presidente municipal, Timoteo Villa, se encuentra en un momento clave para darle credibilidad a su mando superior. Para muestra un botón, dicen. Espero, por el bien de todos, que este “botón” no sea un punto que sólo facilite una negociación con los regidores del PAN para obtener algo haciéndose de la vista gorda con este caso. En campaña prometió que no permitiría funcionarios de medio tiempo ni los que sólo esperan la hora de salida.

Ser funcionario público es un privilegio y una gran responsabilidad. Es una total falta de respeto para los ciudadanos serlo sólo a ratos, porque es dinero público y lo mínimo que debe hacer un funcionario es cumplir cabalmente con su trabajo.

También infringe, dicho sea de paso, la doctrina y principios de su partido y parece no interesarle ostentar esa membrecía. Es una pena que su actuar no represente a tantos buenos ideólogos panistas.

En fin, querido lector, esta semana será clave para ver en qué termina esta historia tan lamentable. 

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