Cada vez somos más pobres

Fernando García

De acuerdo con el informe dado por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, CONEVAL, en Guanajuato la pobreza aumentó en dos años –de 2008 a 2010-, de 2 millones 365 mil guanajuatenses a 2 millones 674 mil, es decir 309 mil nuevos pobres en la entidad, según el organismo público descentralizado adscrito a SEDESOL.

La CONEVAL informo que un 65.7% de la población no tiene acceso a los servicios de seguridad social. El informe explica que las personas en situación de pobreza moderada pasó de estar en el 36.3 por ciento al 40.5 por ciento, en el lapso de 2008 a 2010, lo que representa alrededor de 2 millones 228 mil guanajuatenses bajo esta condición social.

Con estos datos duros y fríos, debemos hacer un alto en el camino y reflexionar sobre la efectividad de las acciones que hacen nuestras autoridades para erradicar la pobreza en Guanajuato y en el país.

Desde el 2008 ha llegado a nosotros tanta publicidad hecha a las acciones sociales, ¿para qué?, varios informes de gobierno en los que nos aseguraron que íbamos por buen camino. Y los números dicen que las políticas públicas de combate a la pobreza bajo el gobierno de Juan Manuel Oliva no ayudaron en nada. Los resultados verdaderos de estos recursos no son la disminución de la pobreza patrimonial, la de capacidades y tampoco la alimentaria. Guanajuato tiene hambre. México tiene hambre.

Por ello, se hace necesario que el gobierno de Miguel Márquez haga un replanteo general de las políticas públicas. Sabemos que en la ayuda social no hay dinero que alcance, pero hoy más que nunca debe haber asesores creativos y bien informados para diseñar los mecanismos institucionales que sí contribuyan a mejorar la calidad de vida de los guanajuatenses. Menos anuncios y más acciones pide la sociedad. Menos beneficiarios a modo y más tino para ayudar a los más vulnerables, menos familiares de funcionarios en las listas de apoyo y más ciudadanos que verdaderamente lo necesitan. 

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