Pactos y presupuestos

Gerardo Mosqueda

A quince días de que Felipe Calderón entregó la administración federal al Presidente Peña Nieto y una vez que se instaló el Pacto Político se han establecido coordenadas de diálogo que parecen ofrecer nuevas condiciones de negociación entre las fuerzas políticas representadas en el poder legislativo mexicano, sin rodeos, el pacto es la expresión anticipada de lo que sucederá en la operación legislativa, para bien o para mal, está funcionando la maquinaria partidista; si a Dolores Padierna le incomoda y se permite decirle a su presidente Zambrano que no acuda a las “fiestas” priistas o si hoy Gustavo Madero se ve con más frecuencia con el presidente Nieto que, en su momento, con el expresidente Calderón, son las nuevas circunstancias que hacen que el poder legislativo se tarde unas horas con el tema de la ley de ingresos que pasa sin mayores problemas.  A quien le importan seis abstenciones…

Los espacios de diálogo partidista, mejor conocido como Pacto por México, son el espacio para poner la agenda política nacional, una vez que se integre a esta agenda, el flamante presidente del PRI, Cesar Camacho, estará la mesa “completa”, de representantes partidistas, para seguir tratando los temas del País, es decir de la sociedad, sin que, ésta tenga las voces representativas en las decisiones de la agenda que está en marcha.

El mismo pacto es un avance en el diálogo político, la iniciativa de reforma constitucional en educación, la nueva perspectiva en materia de seguridad y el paquete económico, son los indicadores del diálogo de pluralidad, mientras los tres principales partidos ejercitan su flexibilidad, en las esferas del poder ejecutivo se abre un espacio de interpretación; con los temas de la agenda la discusión que tensa las relaciones políticas es entre príistas.

El caso de la ley de ingresos, se resuelve sin observación, sin enmienda y sin discusión propuesta por ninguno de los actores económicos o políticos, fue suficiente decir no habrá nuevos impuestos; el tema es el presupuesto de gasto, una vez que se fija el precio del petróleo y tampoco ahora se decidirá que parte de esos excedentes serán para invertir en la reingeniería que le apremia a la paraestatal, lo que importa es que le toque una parte de esos excedentes a los gobiernos de los estados y a los más de 2000 folios que dieron entrada para la negociación de ésta semana en la cámara de diputados, así que: Señores diputados con sus copias de folio en la mano: A negociar para sacar algo en beneficio de “sus folios”.

Como cada año, sea quien sea el diputado en turno, hay que conseguir algo del presupuesto para los compromisos políticos que contrajeron en sus respectivas campañas.

Los de la mesa del pacto ya estarán conviniendo los “grandes rubros”.

Mientras el ejecutivo y el legislativo se ajustan a las reglas de negociación vía “pacto” y se da cause a la agenda política nacional, los gobernadores y alcaldes buscan sus mejores relaciones para sacar sus presupuestos adelante, apostándole a sus mejores relaciones y sus capacidades de presionar al ejecutivo federal para entrar en las prioridades del nuevo ejercicio, en el poder judicial no parecen tener mayores complicaciones, los magistrados de la suprema corte no se incomodan por ser los mejor pagados entre los poderes judiciales del mundo. El ingreso anual bruto de un magistrado, consejero de judicatura o magistrado de TEPJF será de 6, 118,837 (seis millones, ciento diez y ocho mil, ochocientos treinta y siete pesos anuales.

Con decretos de austeridad y reducciones del ejecutivo, ajustes presupuestales y dificultades para el ejercicio del gasto no se ha logrado sensibilizar a los titulares del poder judicial… Será par otro presupuesto y para otro  pacto.

Podremos discutir, polemizar, dejar que se “prendan los ánimos”, pero censurar… Volvió la dictadura? Con mi solidaridad estimado Arnoldo y todo el equipo de Zona Franca.

Hasta la próxima en PROSPECTIVA.

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