¿Cómo le hacemos…?

Gerardo Mosqueda

Para entender la responsabilidad de los órganos electorales, tanto del IFE como de los institutos respectivos en los estados.

Parece que fue una historia de nuestros abuelos que teníamos una instancia electoral llamada Comisión Federal Electoral, la presidia el titular de la secretaria de Gobernación en turno, en los treinta y dos estados se replicaba el modelo, nos causaba frustración ver como se instalaba el Colegio Electoral con los legisladores electos para “validad” su propio proceso. Se lee absurdo; lo es.

El resultado electoral era evaluado por la cámara de diputados, igual en los estados, y votaban para dejar claro que el proceso había sido el fiel reflejo de la voluntad de los ciudadanos…
Una vez cumplido el requisito del calendario electoral, solo quedaba dedicarse a legislar hasta que viniera la siguiente legislatura.

La participación ciudadana, el crecimiento de los partidos de oposición, en particular el PAN y PFCRN, que luego evolucionó en PRD, fueron actores importantes para que las autoridades electorales no fueran más los funcionarios del tema político del poder ejecutivo y surgiera una nueva voluntad ciudadana. Es decir, el IFE nació para que las elecciones las hiciéramos los ciudadanos.

Se modernizaron los instrumentos de la elección, credenciales con fotografía, padrones electorales actualizados, en fin, un gran esfuerzo de ciudadanos para dar confianza a los ciudadanos, también las leyes se vieron como la herramienta eficaz que ayudara a crecer en la cultura democrática del País, así es que ingresamos a la lista de los países donde se respetaba el proceso electoral como el mecanismo político para darnos las autoridades que los mexicanos quisiéramos.

Perfectible pero confiable, así fue el IFE naciente, también los IEE nacientes, aprendimos a organizar elecciones y descubrimos que todos estos procesos deberían de evolucionar para incrementar la participación, que profesionalizando el servicio electoral estaríamos mejorando los niveles de participación, nacieron los procesos de control de lo electoral, los partidos asumieron que, siendo la vía electoral para tener nuevas autoridades; el enfoque debería de ser proponer, negociar, impulsar consejeros electorales, funcionarios electorales y tribunales electorales a modo.

De personajes ciudadanos con visión política pasamos a ciudadanos con interés profesional electoral y con la visión política que resulta de las presiones y negociaciones con los actores representantes de los partidos políticos.

Cantidades desproporcionadas de dinero invertidos en los procesos electorales y los niveles de participación no han mejorado pero el desprestigio de los actores electorales como de los liderazgos partidistas se encuentra en su mínimo nivel. Sin propósito de cambiar y enredados en un discurso indescifrable.

A las estructuras electorales, a las leyes electorales les apremia una evaluación y reingeniería, los profesionales del servicio electoral, les sale bien la tarea de los procesos electorales pero es muy cuestionable la ética en las decisiones y los alcances de las mismas.

No tiene la menor importancia si se manipulan los indicadores de encuestas electorales, si se maneja el gasto electoral, si no se monitorea la propaganda en los medios masivos de comunicación y si los tribunales resuelven barbaridades.

Espero que estemos consientes: Ya se acabó el modelo, entre los partidos y los funcionarios electorales agotaron la confianza.

Lo que hace quince años fue un modelo admirado en marcos internacionales, hoy está agotado, las autoridades electorales, no inspiran confianza, ni respeto, favorecieron un esquema partidocrático, resultado de negociaciones para quedar bien con el ganador, quizá para no quedar más con el ganador, que aunque se parece, no es lo mismo.

El remate: “AMLO sancionado por rebasar los topes de gasto de campaña, los demás, el PRI tiene resuelto escrupulosamente todos los “procedimientos”, y el fondo?

¿Cuánto tiempo va a tomar la Reforma Política y porque se habría de creer en ella si los actores no han cambiado?

Si para darnos autoridades no importa la ética en el servicio electoral, esperemos cualquier cosa que pueda suceder.

Hasta la próxima en PROSPECTIVA.

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