La sabiduría del contacto

Ariel Rodríguez

“Es preciso elevarse con las alas del entusiasmo. Si se razona, no se volará jamás.”

Anatole France

Hay personas que creen que la psicoterapia (o la psicología) busca “cambiar” al individuo o convencerlo de “la verdad” que el terapeuta cree, y nada más errático que este pre-juicio. La finalidad de la psicoterapia es en realidad ayudar a ampliar la conciencia, la visión de la realidad, para que el sujeto pueda tomar las decisiones que considere pertinentes, ya sea de continuar por el mismo rumbo o hacer los ajustes en la dirección o método que él (o ella, claro) estime conveniente. Pero ¿cómo lograrlo? Ayudando a que logre el “contacto”. ¿Qué es el contacto?

Hemos dicho en otro momento que los afectos son una herramienta para lograr una visión más amplia de la propia realidad, una mirada más sabia y por tanto más capacitada para tomar decisiones pertinentes y sustentables, trascendiendo las emociones momentáneas o la simple respuesta de ideas o creencias, que pudieran incluso no ser propias sino impuestas por la sociedad o los propios fracasos. Hacer “contacto” es un instante para lograr incorporar las experiencias en su justa dimensión, con una perspectiva de sabiduría en la propia existencia, cargada de emociones, vivas e inteligentes. También es útil lograr el contacto de aquellos sucesos que nos han impedido un caminar despierto. De los tropiezos.

Ese instante que llamamos contacto es cuando nos “cae el veinte”, pero no sólo por la conexión de ideas, sino de éstas con las circunstancias y los afectos de una manera sistémica y trascendente en el tiempo. Es percibir la realidad completa, y nuestra participación exacta en ella, sumando los afectos involucrados en esa vivencia. Esto permite al individuo una bocanada de conciencia que permite dar un salto cualitativo en su nivel de conciencia. No es que tenga información adicional, sino que “conecte” la información que posee consigo mismo y la circunstancia en todas sus dimensiones.

Para lograr el contacto son claves la conciencia afectiva y la disposición a mirar la realidad más allá de las propias creencias previas de mí o de mis circunstancias. Hacer contacto no es sencillo, por lo menos no siempre, por eso nos ayudamos de alguien más experto en el método del crecimiento de la conciencia para lograr una inteligencia existencial.

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