XXX Aniversario de Plata

Estimados amigos lectores, hoy quiero compartir con ustedes esta colaboración dedicada a alguien que quiero, respeto y admiro, estoy seguro que usted lo conoce, estoy seguro también que alguna vez lo ha visto en una arena, en la tele, en el cine, en alguna revista o en algún periódico. Me refiero a ese ser humano que oculta su identidad en una hermosa y representativa máscara plateada que es parte e icono de nuestra cultura popular mexicana, me refiero a “El Hijo del Santo” quien el pasado 18 de octubre cumplió 30 años de exitosa carrera profesional.

Indudablemente es complicado separar al Santo del Hijo del Santo, sin embargo del Santo, todo o casi todo se ha dicho, tristemente, Don Rodolfo Guzmán Huerta (nombre real del Santo) ya no está entre nosotros y el próximo 5 de febrero cumplirá 28 años de haber fallecido. Hoy les hablo del continuador de la leyenda ya que gracias a él, a su disciplina, entrega, respeto y profesionalismo ha logrado que las nuevas generaciones conozcan a este gran personaje.

Es el hijo menor de 10 hermanos fruto del matrimonio de los señores María de los Ángeles y Rodolfo, a pesar de contar con todo el amor de sus padres y hermanos, su condición del hijo más pequeño lo llevo a ser un niño relativamente solitario ya que mientras el crecía, sus hermanos mayores comenzaban a ser adolescentes y realizar actividades diferentes a las de un chavito de 5 o 6 años, desde entonces nuestro personaje comenzó a forjarse un carácter y aprendió a valerse por sí mismo.

Ese mismo carácter lo llevo a decidir continuar con el legado de su padre, situación que no ocurrió con sus 4 hermanos varones mayores que el. Comenzó luchando a escondidas bajo el nombre de Korak ya que el enmascarado de plata le prohibió dedicarse al deporte de los costalazos hasta que no concluyera sus estudios profesionales, sin embargo, este joven quería adentrarse en el mundo de la lucha libre para conocer sus adentros y combinaba sus estudios con la lucha libre profesional. La mentira fue descubierta y el Santo se enteró de que su hijo menor estaba luchando en arenas modestas con dicho personaje. Cuenta el Hijo del Santo, que el encuentro para aclarar esta situación, no fue precisamente muy cordial, sin embargo después de la charla, su padre comprendió el amor que su hijo sentía por este deporte y le cuestionó; “Bueno ¿y con qué nombre luchas?” “Como Korak”, respondió, “¿Y quién es Korak? Preguntó el Santo a lo que su hijo respondió: “Korak es el hijo de Tarzan”, esbozando una sonrisa, el Santo respondió: “¿Y no te gusta más el Hijo del Santo?”. De ahí la historia de el Hijo del Santo comenzó hasta nuestros días, su padre, le heredó el nombre y la máscara en vida y vaya que no se equivocó ya que hoy y después de 30 años y de haber cumplido su palabra de terminar la carrera de Licenciado en Ciencias de la Comunicación, el Hijo del Santo es el luchador más cotizado de la actualidad en nuestro país.

Cientos de viajes al extranjero a países como Japón, Estados Unidos, Panamá, Beirut y una gran parte de Europa, campeón mundial en las categorías ligero, welter y medio, nacional en peso welter, medio y de tríos, campeón honorario del Consejo Mundial de Boxeo (titulo creado por el CMB en el renglón de la lucha libre) más de 43 máscaras han caído a sus pies entre las que destacan la de Kato Kung Lee, Silver King (aunque este luchador fraudulentamente la siga utilizando en la AAA), Espanto Jr., Black Shadow Jr., Ángel Blanco Jr., All Star, Los hermanos Aristóteles, Cuchillo, Guerrero del Futuro y la Súper Parka, entre muchas otras. Ha ganado más de 40 cabelleras entre las que destacan las de Eddie Guerrero, Love Machine, Negro Casas, Bestia Salvaje, Scorpio Jr., Lobo Rubio y Black Terry entre muchas más.  Miles de portadas en diversas revistas especializadas en todo el mundo, seis películas, conductor de televisión de su propio programa en TVC Deportes, protagonista de dos comics, columnista del periódico Record, miles de galardones y trofeos recibidos, embajador de Green Peace y UNICEF……En fin, hay tanto que platicar y tan poco espacio para escribir que lo único que me queda para concluir es decirle. “Felicidades”. Gracias por tantos buenos momentos, gracias por ser, ese maravilloso ser humano que eres, gracias por continuar de una manera digna ese personaje y gracias por permitir que nuestros hijos sigan queriendo y conociendo al Santo. En alguna otra ocasión compartiré con los lectores algunos pasajes d su vida personal en donde conoceremos que el hombre que está debajo de esta querida máscara, es aun más grande. Por cierto a partir del 1 de noviembre en el Parque Guanajuato Bicentenario, estará la exposición itinerante de El Hijo del Santo, misma que no se pueden perder ya que se exhiben artículos personales y profesionales tanto de él,  como de su padre El Santo, estén pendientes. Hasta la próxima.

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