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Los presupuestos, las previsiones, las provisiones.

Gerardo Mosqueda

Con cena o sin ella, se terminaron las fiestas patrias, los festejos protocolarios, los viva México, las bandas presidenciales, la frivolidad en los vestidos de las “primeras damas”, las pifias de los gritones del 15 por la noche… Hasta el próximo año.

Es el tiempo de entrar a los temas presupuestales, cómo viene el gasto de los poderes públicos, con que prioridades, a que temas se les va a recortar el recurso. ¿Quién va a ser el austero?

Por ahora todos los gastos que se vinieron ejerciendo en el 2015 y años anteriores,  estaban debidamente justificados, perfectamente justificados, honestamente justificados… Siempre se han ejercido conforme a la normatividad vigente. Están a la mano todos los documentos, los dictámenes de las contralorías, de la transparencia, de la rendición de cuentas, auditorías y hasta certificaciones ante notario público… Así que las casas blancas, las presas en propiedad privada, los ranchos, el montón de inmuebles que compran los políticos, los viajes exóticos de sus hijos, las compras extravagantes de sus parejas sentimentales, las casas en París, los departamentos en Dubai, las obras de arte, etcétera, están debidamente requisitados para que no quepa la menor duda; fueron adquiridos con el dinero que provino de su trabajo…

¿Será por estas razones que nadie sabe explicar el enriquecimiento ilícito?

Cómo  se le va a hacer en los presupuestos del 2016 y siguientes para que se adelanten los porcentajes de los “moches”, (en efectivo, desde luego) para que se den por adelantado las comisiones, los diezmos, las cuotas para el gobernador y su equipo cercano, la caja de ahorro para la próxima campaña, el porcentaje que le corresponde al que organiza el carrusel, la gratificación para los que hacen los concursos y licitaciones de obras con todo y ganadores, antes de que salgan las bases de licitación.

El servidor público deberá de pensar seriamente como ejercer el recurso con los criterios de prioridades que se derivan de los muchos asuntos que atender desde la administración pública: alimentación, salud y educación, infraestructura para el desarrollo,  inversión para la generación de nuevos empleos, fortalecimiento de la planta productiva… Está claro, son los mismos conceptos, pero no puede ser el mismo orden, no puede ser la misma intensidad.

Es deseable que la contracción de nuestra economía, pese a que tenemos la inflación más baja en años 2.89 %, se aproveche como parte del escenario para entender que con honestidad se hace más.

No se trata de “robar poquito” como dijo el desvergonzado alcalde de Nayarit, que pese a su cinismo, nadie le finca responsabilidades y hasta pasa al anecdotario político como “simpático”.

Se trata de entender que habrá menos recursos a los estados y los municipios, independientemente de lo discutible que sea el criterio para la distribución de los recursos públicos, hoy el gasto corriente de gobierno sigue siendo deficitario, sigue creciendo la deuda pública. Anuncia que vendrán presupuestos base cero, no dice cómo, pero ya aclaró que no a todos los rubros del gasto se les va aplicar el criterio…

Lo lamentable es que las previsiones están en el sentido de proteger, desde ahora, lo que no quieren que se afecte a partir del próximo año, los meses que quedan de éste año están sirviendo para ajustar precios de las obras, como la del congreso que empezó en 180 millones de pesos y ya va en 700 millones, los edificios para que estrenen oficinas los trabajadores del gobierno que siguen ajustando los precios a la alza o nuestro “estimados” consejeros electorales que se ajustan los sueldos, cumpliendo su acuerdo con el gobernador, de aplicarse el ajuste con efecto retroactivo al mes de enero y tener una mejor “beca” los siguientes tres años, por lo menos.

También están aplicándose en la liquidación y finiquitos de los que no han sido suficientemente serviles con el “jefe”, así que se está depurando la estructura de gobierno, no he escrito: reduciendo la estructura de gobierno.

¿Será que los corruptos están resignándose a ser honestos a fuerza de ser austeros?

Hasta la próxima PROSPECTIVA.

La miseria como documento de identidad

nueva columna Alfredo García

“Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba…” –Eduardo Galeano.

 

Dice Borges entre alguna de las páginas de su Libro de Sueños que el nacionalismo, a veces, resulta ser no más que un acto de fe. Florentino también lo cree. Es un inmigrante beliceño de treinta y tres años que escogió los semáforos del Boulevard Sierra Gorda en San Luis de la Paz como trinchera temporal para buscar el “sueño americano” el fin de semana pasado. Tiene tres hijos. De las rastas le cuelgan tres cuentas de colores que dice significan paz, libertad y justicia. Tiene la piel de un moreno tan intenso como la fuerza que se le escapa por las pupilas. Lleva cinco meses en nuestro país. Caminó durante un mes y medio de Palenque a Veracruz, en Palenque lo asaltaron y le quitaron todo. Se embarcó un día en La Bestia y vio a niños con hambre y a mujeres mientras eran violadas sin que nadie pudiera decir nada. Mexicanos, guatemaltecos y hondureños todos ilegales y cuyo único documento de identidad pareciera ser la miseria.

Hay quien se le aleja con miedo o ve a Florentino con extrañeza, como olvidando que esta ciudad y muchas de las familias que la componen están construidas por adobes de trabajo y voluntad migrante. Él busca trabajo, pero muy poca gente se lo quiere dar, pide monedas que agradece mientras le pintan caras de desagrado.

La violencia desmedida, la pobreza y el hambre hacen a Florentino como a muchos otros salir de sus países en busca de mejores oportunidades. México enfrenta una problemática a la que debe darle salida urgente. Aunque algunos migrantes de países del sur piden asilo legal en México la mayoría cruzan sin él. Según datos de la Comisión Mexicana de Ayuda a los Refugiados (COMAR)[1] 1,164 personas pidieron refugiarse en nuestro país durante el 2013. El año pasado sólo 22% de los solicitantes hondureños y 30% de los solicitantes salvadoreños obtuvieron el estatus de ‘refugiado’. Sin embargo la urgencia de salir de los ambientes de violencia los presiona a dejar sus países. Pero llegar a México es un peligro. Muchos de los indocumentados son absorbidos por grupos delictivos y de narcotraficantes que los obligan a trabajar para ellos. Unos se mueren, otros se quedan a formar parte de las filas de la ‘empresa’ de las drogas y otros pocos que se escapan avanzan rumbo al país vecino del norte con el favor de no sé qué milagro.

Recientemente la plataforma Change.org comenzó a recabar firmas para solicitar a la secretaria de Relaciones Exteriores, Claudia Ruiz Massieu, así como al presidente Peña Nieto, que se dé asilo político a 10 mil sirios por los conflictos que actualmente se enfrentan en ese país. La iniciativa es de un gran valor, sin embargo, habría que hacernos un par de preguntas. ¿No tenemos otras prioridades? ¿No estaremos tildando entre la politiquería y la doble moral si aceptamos a sirios y discriminamos a latinoamericanos?

Con ello no quiero afirmar que migrantes y refugiados tengan un mismo significado, de hecho, están en categorías legales distintas[2]. Mientras el primero generalmente es por un tema económico y el traslado a otro país es voluntario, el segundo no tiene mayor alternativa y sale huyendo porque su seguridad es imposible o poco llevadera en su país de origen. El cuestionamiento que planteo es respecto al trato que deberían recibir todas las personas, porque ambas impactan necesariamente política, económica y socialmente.

El tema con los inmigrantes latinos no es el cierre de las fronteras del sur de forma definitiva, ni voy a inventar yo el cuento –muy al estilo de Donald Trump– que porque son sureños son delincuentes. Lo cierto es que donde hay pobreza hay delincuencia. En México debería atenderse esta problemática con alguna especie de seguimiento, regulando el paso a inmigrantes y reconsiderando el tema de los refugiados políticos de los países del sur si no queremos que las cosas se sigan poniendo imposibles.

Por otro parte, lector, sería importante pensar ¿en qué momento dejaremos de ver a nuestros iguales tan extraños y tan diferentes? La xenofobia es un problema muy grande en México. Nace, claro, de un país acostumbrado a sentirse superior mientras puede. Habrá que pensar desde el lado de la ciudadanía que educar a los que nos pisan los talones en la igualdad, es una inversión imprescindible. Hay que inculcar en los nuevos ciudadanos que la única lucha de nuestros derechos que es auténtica es la que resulta incapaz de negar la de los demás.

 @ alfredogamt

[1] DÍAZ Paola, “Frontera sur: lo que importa es escapar” versión electrónica de la revista Nexos: http://redaccion.nexos.com.mx/?p=6373

[2] Para entender más sobre las diferencias Paola Díaz, Internacionalista y estudiante de la maestría en Periodismo y Asuntos Públicos del CIDE escribe un texto para la versión electrónica de la revista nexos sobre este tema: http://eljuegodelacorte.nexos.com.mx/?p=4923

Indemnizaciones a funcionarios: El alud que viene.

 

MaryC Rivera

La semana pasada la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación resolvió un amparo conforme la ponencia del ministro Alberto Pérez Dayán sentando un precedente relevante para estos tiempos de transiciones gubernamentales.

El voto a favor fue para reconocer que los trabajadores de confianza del Gobierno Federal tienen tanto derecho a la indemnización de 90 días de salario más sus 20 días por cada año laborado, como lo tienen los trabajadores de base, argumentando que deben gozar de los mismos derechos a la estabilidad y permanencia en el cargo.

El fallo reviste importancia ante el anuncio de ajustes en el Presupuestos de Egresos de la Federación del próximo año en cuyas memorias de cálculo se estima el recorte de unos 16 mil funcionarios federales entre personal de honorarios y de estructura.

Y como no hay plazo que no se cumpla, el criterio resulta también relevante para todos los gobiernos municipales de Guanajuato en el cada vez más cercano diez de octubre y sus relevos en los gobiernos locales.

Si ponemos atención, la sentencia también puede leerse redundando en que no hay razón legal para destituir, remover o cambiar a los funcionarios, aún de confianza, por motivos presupuestales o términos de trienio o sexenio, hacerlo es lisamente un despido injustificado. Y en los hechos, para Guanajuato el criterio no es nuevo, nuestro Tribunal administrativo en numerosas controversias ha fallado en ese sentido.

¿Cuál sería entonces la diferencia? Supongo que la generalización de ese conocimiento y su práctica. Es decir, que no sólo uno o dos funcionarios llevaran a tribunal sus argumentos, sino la mayoría o la totalidad de ellos.

Hace unas tres semanas platiqué con el Alcalde Interino de San Luis de la Paz -abogado administrativista dicho sea de paso-, en una entrevista exclusiva sobre varios temas, hablamos también de las liquidaciones.

-¿Hay partida de liquidaciones Alcalde?- pregunté.

– Está contemplada una partida que prevé que los integrantes del Ayuntamiento recibirán la compensación que está contemplada en la Ley para el Ejercicio y Control de los Recursos Públicos para el Estado y los Municipios de Guanajuato, la llamada “Ley de manos limpias” y recibirán éstos el Fondo de Retiro que desde el primer año se ha formado con las aportaciones que quedaron acordadas y las que hace el Municipio.- concluyó su respuesta.

Y luego de una pausa frente a mi silencio, de manera literal dijo que “es muy importante enfatizar en que la ley establece el cambio de gobierno y eso significa que se renuevan los Ayuntamientos y además de ellos el Secretario del Ayuntamiento, Tesorero y Contralor; después de ellos no hay más movimientos, no establece la ley que sea cambio de equipo” dijo. Remató argumentando que los trabajadores de base tienen derechos y el que el próximo gobierno deberá respetarlos y que si determina nuevos nombramientos habrá que respetar también los derechos que tengan los trabajadores de confianza.

O dicho de otro modo, al buen entendedor pocas palabras.  Llegará el día de tener juntos a los unos y a los otros, dos directores por dependencia o el pago millonario de indemnizaciones. ¿En cuánto nos saldrá el cambio de color?

Dialogando entre optimistas

Gerardo Mosqueda

Durante la semana los medios destacaron todas y cada una de las declaraciones del presidente Peña; entendible, después de mandar su informe al congreso, de leer su mensaje del decálogo en palacio nacional y la interminable sesión de entrevistas concedidas a los periodistas más famosos, al menos para el staff del presidente, con cada uno fue preparado meticulosamente lo que le preguntarían. Ni una pregunta más sobre la casa blanca, nada que contenga la palabra corrupción, ni cambios en el gabinete, nada de comentarios especulativos y así sucesivamente.

El tema son los indicadores de la economía, pero no todos, sólo dos la tasa de inflación registrada al cierre de agosto y el número de nuevos contratados registrados en el IMSS. En efecto la inflación acumulada de agosto de 2014 a agosto de 2015 tuvo una baja registrada de dos décimas y el número de registros del IMSS tiene 70,000 empleos más con relación al mismo mes del año pasado… Así es que estamos ante los mínimos históricos en los dos indicadores.

Ningún indicador económico tiene comportamiento aislado, los aislamos para efectos de estudiarlos y si los separamos del resto de los indicadores del comportamiento económico del país es sólo por razones didácticas.

El presidente estaba cerrando su ciclo mediático del informe presidencial y al parecer, en las evaluaciones del tema le habría salido todo bien; hasta la anécdota de que se le caía la banda presidencial… De gira por su estado y con la autoestima alta, le salió muy natural llamarles la atención a los pesimistas.

Si a pesar de la paridad del peso frente al dólar, con sus respectivas medidas de rescate diario, saliendo a subastar el banco de México, para que no se dispare la especulación, los más de cuatrocientos mil empleos que no se han generado y que seguramente están en la informalidad, en el mejor de los casos. Sin que sea deseable la economía informal sigue representando el 60% de la economía del país, las tasas de registro de pobreza en México siguen indicando que crece el número de pobres, el gasto gubernamental sigue acumulando deuda, con la idea de que hay buenas calificaciones económico-financieras del país y todavía aguantamos más deuda; a pesar de los efectos negativos para la inversión productiva que produce la política fiscal y que será en los próximos días legislativos materia del debate, la balanza comercial se mueve en sentido negativo por el precio del dólar para la importación de bienes y servicios.

El presidente piensa que el país va bien, tiene dos motivos para ser optimista y para llamar la atención de los mexicanos, hace su esfuerzo por contagiarnos de no ser pesimistas.

Desde luego; si tengo que escoger entre pesimistas y no pesimistas, prefiero ser realista, tomar los indicadores como están, sin interpretaciones personales, sin sacar conclusiones apresuradas, es cierto que la inflación registra un mínimo histórico, está dos décimas menos que el año pasado en el mes de agosto. Si lo que se quiere comunicar es que la economía del país está bien… lo que hay que revisar es el optimismo del presidente y de su equipo de gobierno.

Con realismo se entiende mejor como son las medidas de esfuerzo que se deben tomar para generar el Crecimiento Económico que el país necesita, el tema es que la confianza de los mexicanos se traduzca en decisiones de inversión, de generación de proyectos que involucren a los mexicanos con su creatividad y capacidad comprobada de trabajo, para que tengan mejores ingresos y se reactiven otras áreas de la economía que están deprimidas.

Para el optimismo del gobierno dos décimas en la inflación es una buena señal, para el realismo económico, también es una buena señal pero se producen medidas de esfuerzo distintas…

Presidente el tema es: Crecimiento Económico.

Si el anuncio de “apretarse el cinturón” viniera acompañado de decisiones estructurales en materia fiscal con políticas que estimulen la inversión y no sólo sean mecanismos recaudatorios para suplir el gasto burocrático que se cubría con los ingresos petroleros; el realismo económico explicaría el realismo político.

Por ahora acompañaron al optimismo del presidente con una medida de austeridad: los invitados al grito de independencia desde palacio nacional, tendrán que cenar por su cuenta, igual que todos los mexicanos que llegan al zócalo y que no son invitados a pasar a palacio.

No habrá cena para los invitados del presidente. Hay que ahorrar. ¡Viva México!

Hasta la próxima PROSPECTIVA.

@MosquedaGerardo

“Bendecir” el espacio público

nueva columna Alfredo García

“Ignacio Comonfort, Presidente sustituto de la República Mexicana, a los habitantes de ella, sabed: Que el congreso extraordinario constituyente ha decretado lo que sigue: En el nombre de Dios y con la autoridad del Pueblo Mexicano…” –Fragmento del preámbulo de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1857.

Quiero pensar un cuento que no me obedezca, que me sobrepase hasta volverse realidad. Donde esta ciudad no viva como apartada de la realidad pública del país, alimentada por una prensa local sevillista y aplaudidora que nos vende lo que queda de sus acuerdos o de sus miedos. Donde existan ciudadanos incapaces de permitir ver pasar frente a sus ojos esa insoportable[1] mezcla de los asuntos públicos con los religiosos. Como el pasado martes 2 de septiembre con la reinauguración del Centro Asistencial de Desarrollo Infantil (CADI) del DIF en la que hubo una “respectiva” bendición del espacio público. Estos Asuntos que pasan mezclados como una bola desértica, de esas que estamos acostumbrados ver pasar cuando nos atisba el invierno  quienes habitamos esta ciudad de polvaredas e ilusiones.

La practica es común y nada extraña a la mayoría. Como todo vicio, para quienes los practican resulta difícil escapar de él. En la Constitución Política de este país se consagran varios pares de derechos que no están consagrados en nuestros modos de vivir. ¿Cuál será la forma más audaz de positivarlos en nuestra conciencia y en nuestras practicas?

Durante los años que preceden a los nuestros, se libraron grandes batallas por separar a la iglesia del Estado. El intento por extraer la religión de la vida pública[2] dio origen a la construcción de las sociedades modernas. En el camino no podríamos dejar de citar las Leyes de Reforma de mitad del siglo XIX. Dichos acontecimientos ayudaron a vislumbrar la idea de que la vida religiosa debía desarrollarse en una esfera privada. Una de los acontecimientos más recientes en esta batalla fue la reforma de noviembre de 2012 al artículo 40 de nuestra constitución que establece: “ Es la voluntad del pueblo mexicano constituirse en una República representativa, democrática, laica, federal, compuesta de Estados libres y soberanos…” dicha reforma reafirma la posición legal de nuestro país frente a este tema.

Podríamos ser más puntuales en otros argumentos legales e históricos, pero basta apuntalar los mencionados para entender que resulta obvio que agregar a un ministro religioso a la mesa del presídium en la apertura, inauguración, remodelación o cualquier otro similar de un espacio público no es precisamente algo que debería ocurrir en este sueño de la “República laica”. A simple vista podría pensarse que la práctica no tiene mucha importancia,  pues parece que a nadie le incomoda, ni a los funcionarios unos educados en temas legales ni a los ciudadanos. Hablar de estos temas es desafiar la costumbre, discutirlo para quienes políticamente buscan legitimarse podría ser desastroso, pero para la construcción  ciudadana es fundamental.

Podríamos pues cuestionarnos ¿Cuál es las finalidad de “bendecir” el espacio público? en su calidad de personas, los funcionarios podrían asistir a ceremonias religiosas e incluso invitar a los ministros de cualquier religión a ser los invitados de honor en una cena en su casa, pero en su calidad de funcionarios públicos ¿por qué podrían hacerlo en un espacio de todos? El tema no se reduce a la colisión entre esferas pública y privada. También podríamos hablar de las confrontación  al interior de la vida privada. Permitir el despliegue de estas acciones podría poner en confrontación a todos aquellos ciudadanos que profesen una religión distinta. ¿O a caso también permitimos a mormones, judíos y testigos de Jehová que acorde a sus creencias sacralicen los lugares públicos?

El tema resulta siempre ser delicado,  sin embargo existen dos ideas que en este tema no deben cambiar, la primera se refiere al respeto de las creencias, incluyéndose a los grupos minoritarios. Y en segundo lugar cada vez que esta u otra esfera de la vida privada se empalme u obstruya el desarrollo de la pública habrá que reorganizarlas, y ponerle límites. Este ejercicio sólo puede desarrollarse de forma eficiente si se hace bajo una lupa crítica. Pongo estas líneas  esperanzado de dejar un día yo y usted lector de inventar cuentos públicos, para empezar a vivirlos.

@alfredogamt

[1] Insoportable es la mezcla, no así el ejercicio de las practicas religiosas. Toda sociedad que se precie de democrática debe establecer barreras para que una ideología  no totalice las diferentes expresiones sociales. En una sociedad plural deben garantizarse lo medios para el ejercicio del culto religioso, pero también debe asegurarse que este no inunde la vida pública.

[2] Sin olvidar que estos intentos han sido revalorizados al grado de entender que también se pueden llevar a la vida pública mientras se regulen. En México se hace a través de la Ley Asociaciones Religiosas y Culto Público.

Otro ajuste a la baja

Gerardo Mosqueda

La última reunión de la junta de gobierno del Banco de México reconoce un nuevo ajuste al pronóstico de crecimiento del Producto Interno Bruto. Como ustedes saben el Banco se ha caracterizado por mantener un rango en los índices del PIB nacional. Hasta antes de la semana que terminó su rango de pronóstico estaba entre 2 y 3 %, actuando siempre con mesura y teniendo que salir diario a subastar dólares para tratar de mantener la paridad del peso frente al dólar.

El nuevo pronóstico está entre 1.7 y 2.5 %, es decir nuestra economía se encuentra estancada, todos los ajustes en los pronósticos han sido a la baja desde que empezó el sexenio del presidente Peña y al parecer cerrarán los dos últimos trimestres con noticias similares: este año tampoco creceremos nuestra economía.

En los últimos 70 años hemos tenido variaciones en la inflación que van desde los 3400 % en el sexenio de presidente Echeverría, pasando por el 15 % del presidente Fox o el 24% del presidente Calderón. Por el momento la inflación acumulada del presidente Peña es de 24%, es decir, igual que Calderón pero en un tercio del tiempo.

La principal amenaza reconocida por el Banco de México y la mayoría de los analistas financieros consiste en un ajuste a las tasas de interés en la economía de Estados Unidos, el anuncio se esperaba para inicios del mes de agosto, ahora la expectativa es para septiembre, es decir, la fortaleza del dólar evidencia la fragilidad de nuestra moneda junto a todas las monedas de los llamados países emergentes, lo que cada quien quiera entender con ese término.

Es verdad que un efecto favorable de que suba el precio del dólar está en el eventual crecimiento de las exportaciones no petroleras, especialmente a Estados Unidos, sin embargo no es una variable suficientemente significativa y por el contrario afecta de manera grave por la parálisis en la generación de nuevos puestos de empleo y desde luego, mejor pagados.

Hace escasas dos semanas el CONEVAL dio a conocer su reporte bianual sobre la pobreza en nuestro país, sin sorpresas: el número de pobres creció, es decir, las políticas públicas de gasto social son un fracaso, el gasto público en los tres órdenes de gobierno sigue sin tener una normatividad que reduzca los desfalcos por corrupción y la propuesta de presupuesto base cero a partir del 2016 traerá confusión y descoordinación entre los gobiernos.

La falta de imaginación, de visión, de responsabilidad está llevando a las administraciones gubernamentales a revisar sus ingresos potenciales para asegurarse que puede pedir prestado y endosarle la deuda a las siguientes administraciones sin el menor esfuerzo de eficiente el gasto presupuestal y tratando de ocultar  la aplicación de recursos públicos con propósitos electorales que siempre será un factor proclive a la corrupción.

Por lo pronto la tendencia de crecimiento del PIB  es cero y  respecto a los nuevos  empleos que deberíamos estar generando, lamentablemente, en lo que queda de éste año, no se llegará a la meta del 1 100 000 nuevos empleos.  “El consuelo de tontos” consiste en pensar que otros países están peor que el nuestro, según el comentario del presidente Peña, a propósito de estos temas.

¿Cuantos ajustes va a tener que aguantar la sociedad? Todos a la baja.

@MosquedaGerardo

Un funeral para la cosa pública

 

¿Alguien ha vuelto a preguntar sobre la calidad del agua de la presa Paso de Vaqueros? ¿Alguien sabe qué se resolvió en el Ayuntamiento sobre las recomendaciones de la Comisión de Derechos Humanos, con respecto a sus funcionarios en materia de seguridad que tan famoso volvió a este pueblo por su salvajismo? Parece que en nuestra ciudad podríamos perdonarle todo a nuestros gobernantes, menos que le fallen a su tradición. Parece que en San Luis de la Paz opera una regla absurda común de un país que se agacha ante la confrontación: no hay perdón para un presidente “de pueblo” que no fabrica ferias de ensueño. Aquí seguimos lector, como en la espera de un funeral para la cosa pública. Como entorpecidos por las ideas; por lo que debería ser. En la espera de funcionarios que entiendan que el poder y la obviedad sí se pueden ejercer a un mismo tiempo. Y de ciudadanos que entiendan que los asuntos públicos no se acabaron cuando ganó o perdió su partido, porque la batalla de construir e informarnos, sigue siendo nuestra.

Informarnos y cuestionar nuestros gobiernos es esencial, porque sirve como un mecanismo evaluador del recurso y el funcionamiento público. Hacerlo fortalece la capacidad de exigir de los gobernados y sirve como un sistema de presión para que los funcionarios públicos se dediquen, por principio de legalidad, a desplegar sólo las acciones que el andamiaje jurídico les permite, aunque no resulte éste ser siempre el más eficiente.

La inseguridad es un claro factor por el que las autoridades de nuestro país se han visto tremendamente atisbadas. Resulta que por evidentes razones las autoridades de los municipios en México son quienes más violencia y amenazas sufren. De 1994 a 2004, ocupan el 83.2%, respecto a las de nivel estatal o federal[1]. Es visible que la maquinaria de corruptelas y defensa no es en lo absoluto equiparable. Probablemente más delincuentes quieran dirigir al gobernador de un Estado, pero resulta más sencillo exprimir a un presidente municipal.

La inseguridad que ahora traemos a cuenta, la obtención de un lucro para los tomadores de decisiones o simplemente la ponderación de un tema más popular entre los ludovicenses sobre sus obligaciones legales para legitimarse políticamente, son ideas que vislumbro. Quizás todas son mentira, pero mientras no exista aclaración que dé respuesta de forma veraz a las sinrazones con las que se manejan nuestros gobernantes, lo invito a ejercer ya no su derecho, sino su obligación a la duda.

Se realizan siempre múltiples evaluaciones a los gobiernos cuando terminan sus periodos, pero ello aunque útil, tiene más un fin de registro histórico que funcional. Si no somos nosotros en tiempo real los que nos preguntemos qué están haciendo los funcionarios, dejaremos morir los temas y las ideas, y así también dejaremos morir el presupuesto público en las tierras cada vez más fértiles de los bolsillos de nuestros funcionarios.

Hay que permanecer despiertos ante las decisiones. Hay que cuestionarnos y compartir en la sobremesa las discusiones, porque me parece que no hay trinchera más audaz para la construcción de la cosa pública. Tal vez si enfocáramos nuestra atención hacía fines más primarios como el de hidratarnos o la de vivir seguros nos volvamos esa ciudad que tanto idealizamos.

@ alfredogamt

[1] En 2014 la revista nexos publicó un artículo que analiza temas relacionados con la seguridad en el ejercicio de la función pública, adjunto el enlace: http://www.nexos.com.mx/?p=24024