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Centro SCT: vacaciones en Nueva York

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El uno y el dos de la estructura de mando de SCT en la entidad, Leoncio Pineda y Secundino Parra, se fueron juntos de vacaciones a la Gran Manzana; aquí se acumulan los pendientes.

Mientras las carreteras de Guanajuato se hacen pedazos por las lluvias y la falta de mantenimiento adecuado, ahí está la transitada autopista 57 en el norte del estado para muestra; mientras obras recién inauguradas ya requieren reparaciones, como le ocurrió al Puente Madrazo del Bulevar Morelos de León, los altos funcionarios del Centro SCT de Guanajuato ni sudan ni se acongojan.

Para muestra ahí está el hidalguense Leoncio Pineda Godos, titular de dicho Centro, quien se hace acompañar en estos días de su subdirector el michoacano Secundino Parra Moreno, en un largo viaje de placer por Nueva York.

Entre tanto, en Guanajuato se acumulan los pendientes. La licitación de la urgentes reparaciones a la carretera 57 han debido esperar a que los dos principales responsables de la Secretaría que dirige Gerardo Ruiz Esparza regresen de su paseo veraniego.

Sin embargo, lo grave no es que los funcionarios resulten paseadores, que a lo mejor se lo tienen bien merecido y encontraron descuentos favorables en una ciudad donde los cuartos de hotel de media tabla están en 500 dólares por noche. Lo verdaderamente delicado es que hay cada vez más la certidumbre de que la actual administración del Centro SCT está inmersa en una dinámica de moches y corrupción.

Aunque ya los constructores afiliados a la Cámara Nacional de la Industria de la Construcción en Guanajuato prefirieron no protestar por la presencia de empresas provenientes de otras entidades, sobre todo de Hidalgo, la misma tierra de Pineda Godos, ante las amenazas de verse bloqueados en sus intentos de licitar, persiste la inconformidad por la exigencia de acatar lo que ya ha dejado de ser diezmo para llegar a un 20 por ciento, lo que significa que las empresas guanajuatenses, si quieren trabajo, deben olvidarse prácticamente de la utilidad.

Llama la atención que mientras a nivel nacional tanto el gobierno de Enrique Peña Nieto como la gestión de Gerardo Ruiz Esparza no viven su mejor momento, producto precisamente del debate sobre la incidencia de la corrupción en malas decisiones de gobierno, los funcionarios de segundo nivel no se percaten de esta crisis de credibilidad y se dediquen, alegremente, a saquear a la sociedad utilizando cargos de responsabilidad pública.

En mucho contribuye a esta situación la inexistencia, para efectos prácticos, de la Secretaría de la Función Pública, donde un fantasmal Virgilio Andrade, tan parecido a la Isabel Tinoco de Miguel Márquez, apenas va a presentar conclusiones del escándalo Higa – Casa Blanca, algo que también toca el terreno de la SCT.

Otra omisión delicada es la del propio Miguel Márquez Márquez, gobernador del Estado, quien se encuentra permanentemente informado de las irregularidades que se suscitan en las delegaciones federales, como es el caso, pero que ha evitado litigar los asuntos ante la Federación, temeroso de que haya reacciones que afecten los programas de inversión en la entidad.

Así, se puede entender con claridad que Pineda Godos y Parra Moreno, uno y dos del Centro SCT en Guanajuato, puedan andar tan campantes de vacaciones veraniegas, al mismo tiempo y juntos, en la Gran Manzana, si aquí se encuentra protegidos por complicidades voluntarias e involuntarias, pero en ambos casos igual de lesivas de la buena administración de los recursos públicos.

Mientras aquí, seguiremos batallando con auténticos socavones en las carreteras federales; con obras que se deterioran al poco tiempo de concluidas, como el caso de la reparación en la Dolores Hidalgo – San Diego de la Unión; y con obras que se posponen eternamente por incapacidad de gestión, como la nueva carrera San Miguel Allende – Aeropuerto de Guanajuato.

A su regreso, relajado después de pasear por las echas aceras neoyorquinas y quizás recuperado de los sinsabores de la función pública en los escenarios de Broadway, Pineda Godos se apresta a dejar la delegación para regresar a su natal Hidalgo a proseguir su carrera política.

En todas partes el buen Leoncio dice que es uno de los hombres más cercanos a Miguel Ángel Osorio Chong. Sin embargo no lo parece: no sería el mejor momento para unas vacaciones de ensueño justo cuando su guía y líder político vive el vendaval de la fuga del Chapo Guzmán. O, a lo mejor, y visto también lo que pasa en la SCT, solo ocurre que el señor director es un irresponsable. Suele suceder.

@arnoldocuellaro

Ramo 33: la batalla se torna partidista

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El cambio en las reglas de operación de los fondos contemplados por el Ramo 33 del Presupuesto Federal les han caído de peso a los municipios de casi todo el país, pero particularmente a aquellos gobernados por partidos distintos al PRI.

Estos recursos, que forma parte de las transferencias de la Federación, constituyen buena parte de la inversión de los municipios en obras y su ejercicio se encuentra sujeto a objetivos establecidos por la Ley de Coordinación Fiscal.

Dentro del Ramo 33 se encuentran los recursos destinados al combate a la pobreza, dentro de fondos como el de Infraestructura Social o el de Aportaciones a los Servicios de Salud. Estos y otros recursos de ese mismo renglón presupuestal, fueron modificados para este 2014, en base a diagnósticos realizados por el Inegi.

Los municipios han encontrado inconsistencia en los nuevos lineamientos emitidos por la Sedesol. Alcaldes de varios municipios del estado señalan que las vocalizaciones ordenadas por las nuevas reglas de inversión dejan fuera a polígonos con muchas necesidades para favorecer a otros que no cumplen especificaciones de densidad poblacional y nivel de carencias.

Los alcaldes panistas han sostenido reuniones con su partido y con funcionarios del gobierno estatal para gestionar un cambio en las reglas de asignación del Ramo 33 vigentes este año. Hasta ahora todavía no se decide una estrategia seguir.

El tema motivó un pronunciamiento en la reunión de la Asociación Nacional de Alcaldes, filial del PAN, realizada en Irapuato la semana pasada. Allí se acordó solicitar un replanteamiento de las reglas de operación del 2014.

A estos reclamos les respondió la delegada de Sedesol en Guanajuato, Claudia Navarrete, una aguerrida militante priista que suele orientar parte importante de su activismo como funcionaria al municipio de Irapuato, de donde es originaria, por el que fue candidata a diputada local y donde se asienta su proyecto político personal.

La funcionaria les dijo a los alcaldes inconformes, palabras más o menos, que si no logran los objetivos de inversión no es por culpa de los lineamientos y conceptos de aplicación, “sino porque no están capacitados”.

La nueva confrontación de Navarrete con autoridades locales, sobre todo panistas, no es la primera ni será la última. La gran pregunta que queda pendiente es si la titular de Sedesol seguirá manteniendo una representación altamente partidista en Guanajuato y si piensa llegar así al 2015.

De ser así, los dolores de cabeza y las pugnas de carácter político estarán a la orden del día los próximos meses, con todas las consecuencias que eso pueda traer para el correcto ejercicio de la política social del presidente Enrique Peña Nieto en Guanajuato, algo sin lugar a dudas prioritario para la administración federal, si nos atenemos al discurso oficial.

La crisis política ha empezado por los municipios

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Mientras los partidos políticos se solazan en sus disputas internas, que parecen quitarles todo el tiempo; mientras el gobierno del estado busca solo administrar y elude hacer política, la crisis de gobernabilidad en Guanajuato parece instalada en varios gobiernos municipales.

La caída del alcalde panista de Doctor Mora, por conflictos insuperables de vanidades personales y diferencias políticas; la casi inminente responsabilización penal del alcalde priista de San Felipe, por abusos de poder y maquinaciones criminales contra una empleada municipal; el conflicto que llegó a los golpes entre el munícipe de Apaseo el Alto, de Movimiento Ciudadano, y su antecesor priista, no parecen temas menores, de ninguna manera.

Si a ello se le agrega la constante actitud de insubordinación que mantienen frente al gobierno estatal de Miguel Márquez los alcaldes panistas de Irapuato y Salamanca, Sixto Zetina y Justino Arriaga; así como el permanente reto y competencia política en la que se ha enfrascado la priista leonesa Bárbara Botello, el cuadro se complica aún más.

Y todavía falta. El alcalde más confiable y cercano para el gobernador Márquez, de los municipios de mayor población, el empresario apartidista Ismael Pérez Ordaz, de Celaya, se enredó de forma gratuita en una disputa política que rebasó el ámbito estatal, al compartir con su ayuntamiento las presiones a las que estuvo sujeto por el cobro de “moches” en la asignación de presupuestos federales, de parte de una empresa ligada a diputados del PAN.

En ese contexto, debe quedar clarísimo que es una simulación o, en todo caso, una evasión, pensar que lo que ocurre en los municipios con las administraciones locales, son simples “asuntos domésticos”, como lo refirió el gobernador Miguel Márquez este fin de semana en relación con lo ocurrido en San Felipe, donde el alcalde priista Federico Velázquez acusó en falso a una empleada del DIF que se inconformó con el recorte ilegal de su sueldo y la encarceló por sus pistolas.

Cumplir y hacer cumplir la ley no puede ser un asunto doméstico, sino que es una cuestión de alta política en toda la línea. En medio de la crisis de legalidad que vivimos, con impunidad en el castigo de los delitos, con actuación rampante del crimen organizado y desorganizado, con informalidad fiscal, con el acomodo de la ley a las necesidades de los gobernantes, el ir poniendo coto a tanto libertinaje debe ser una de las tareas centrales de nuestra vida pública.

Y así se viene haciendo, lamentablemente, solo desde sectores de la sociedad no que no tendrían porqué ser los primeros responsables en dar la cara ante una violación del marco normativo.

Toda proporción guardada, la manifestación cívica realizada en San Felipe este sábado tiene un paralelismo con el movimiento de las autodefensas michoacanas, que incluso lograron ya su reconocimiento de facto por el gobierno federal, no obstante haber violentado el marco legal. Se trata de una población que se moviliza para cuidar de sí misma ante la incapacidad de sus autoridades y, algo peor, su caída en actitudes delictivas.

La situación amerita y exige la actuación de los poderes estatales, a fin de hacer sentir que lo que ocurre en lugares como San Felipe, Apaseo el Alto o Doctor Mora, importa en Guanajuato, sobre todo a quienes pidieron el voto popular hace no mucho para hacerse cargo de los problemas de la entidad, no para eludirlos con pretextos jurisdiccionales.

Aunque en el caso de Doctor Mora finalmente se dio una intervención del Secretario de Gobierno, Antonio Salvador García López, esta fue tardía, cuando las cosas habían llegado a un conflicto irreparable y no quedó de otra que “convencer” al alcalde electo de que pidiera licencia.

Se pudo hacer porque era un panista y le fue aplicada presión desde el partido y el gobierno, pero esa fórmula puede no funcionar con un alcalde priista, como es el caso de San Felipe.

Lo que no funciona, está visto, son los mecanismos previstos por la ley, como ocurre con el desafuero. O, de plano, los políticos prefieren no echar mano de ellos y arreglarse en lo oscurito, donde los acuerdos se toman sobre la base de intercambios en ausencia de marcos normativos.

Por otra parte, las mesas partidistas para prever conflictos y tratar de generar gobernabilidad, como ese intento de establecer un Pacto por Guanajuato, hasta ahora se han visto más bien desairadas por el gobierno estatal y por el partido mayoritario en la entidad.

Sin embargo, frente a los signos de crisis que nos invaden, el tradicional regateo de los políticos para querer apropiarse de los logros y achacar a otros las responsabilidades, tendría que ser dejado de lado.

Un gobierno estatal más activo, más preocupado, menos evasivo: una oposición más coadyuvante y menos golpeadora; unas instituciones funcionales y atentas y menos lejanas de la realidad e inalcanzables de los mortales, hacen falta para paliar los atisbos de la tormenta que se avecina.

Tal vez sea mucho pedir. Nuestros políticos, de todos los signos, son demasiado afectos a la comodidad de pensar que “nada es para tanto” y que hay cosas “que se arreglan con el tiempo”. No es remoto que actitudes como esa sean las que se encuentren en la raíz de los conflictos que hoy vive Michoacán.

Así que más vale cambiar el paradigma, de una vez.

@arnoldocuellaro       

Fuerza mexiquense en el cuarto de guerra del PAN Guanajuato

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Los panistas de Guanajuato están que trinan contra Vicente Fox. Se sienten traicionados y utilizados después de que contribuyeron al despegue de la carrera política del expresidente, cuando escuchan a Fox apoyar a Peña Nieto y censurar al partido que lo llevó a la presidencia de la República, inaugurando la fallida transición mexicana.

Lo peor de todo es que lo de Vicente Fox no es un asunto de principios o de arrepentimiento ideológico. Lo más grave es que cada vez surgen más elementos para concluir que se trata de un simple asunto de dinero.

Ya se sabe, no hay dinero que alcance para mantener el elefante blanco en el que indefectiblemente se ha convertido el Centro Fox, que un día es hotel, otro restaurante, otro centro de convenciones y arena de conciertos, alguno más mausoleo de una fallida aventura política y no pocas veces, escenario de romerías y fiestas regionales. Por ello, hace falta el subsidio de los gobiernos y como los panistas son más bien duros para eso, no quedan de otra que los priistas.

El ansia de reflectores de Vicente Fox lo ha convertido en un merolico del escenario político nacional. Y esa circunstancia es alegremente azuzada por los maldosos priistas para provocarle urticaria a los avergonzados panistas, con las críticas y los sarcasmos de quien pudo haber sido su mayor ícono histórico. Sin embargo, el numerito requiere gasolina y esa no es otra cosa que el flujo de recursos de algunos erarios públicos.

Si Fox tuviera que competir en serio con méritos académicos por la búsqueda de contratos de asesoría y capacitación, sus virtudes no superarían a las de las legendarias academias batalla. Sin embargo, constituido en una verdadera competencia desleal, utiliza sus nexos políticos y empresariales, además de comprometer su propia opinión personal, a cambio de los anhelados contratos.

Y como la nómina y el mantenimiento del Centro Fox bien valen el riesgo de la incongruencia, que es además la marca de la casa, y de la dilapidación de cualquier bagaje histórico, entonces allí tenemos al presidente Fox en su despacho de San Cristóbal hablando mal de su partido y bien de quien le otorga un contrato.

El PAN de Guanajuato, parecía ya resignado a esa situación. Sin embargo, lo que no se esperaban era que un socio de la mercadotecnia foxista les apareciese justo detrás de sus líneas.

Contra lo que se creía, Fox no está lejos del PAN de Guanajuato, mejor dicho, está dentro de él. Y a través suyo tienen una mano metida personajes tan conspicuos como el gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila, un potencial precandidato presidencial lanzado hacia el 2018.

Diez millones de pesos son mucho dinero para pagar unas asesorías de liderazgo. No los cobran ni instituciones tan serias como el CIDE, que apenas logró sacarle a Miguel Márquez un contrato de 4 millones para revisar sus sistemas de transparencia.

Carlos Chávez, quien es un consultor de modestos alcances, está cobrando en ese contrato otro tipo de contraprestaciones. Puede ser, como se ha dicho, que sea el subsidio disfrazado de un gobierno priista al Centro Fox y su propietario. Puede ser también que se trate de una inversión a futuro.

En cualquier caso, no se entendería disponer de un cliente con ese potencial y tenerlo tan descuidado por venir a realizar modestas labores partidistas en Guanajuato, a cambio de un módico salario.

Dicen los viejos políticos que el que paga, manda. Los expertos en tramas de intriga agregaban la críptica consigna: “sigue el dinero”, para saber donde se originaban los temas que solían carecer de explicación racional.

Muy preocupados deberían estar los panistas de Guanajuato con el hecho de que uno de sus principales estrategas políticos, metido hasta la coronilla en el cuarto de guerra de su actual dirigente, carga combustible para su proyecto personal en las arcas del estado de México. Casualmente, es  la misma entidad desde donde han venido escuadrones de operadores políticos en las dos últimas elecciones para respaldar a los tricolores.

Por si algo faltara y si alguien en el PAN no lo sabe, deberían investigar la excelente relación que mantienen Eruviel Ávila y Bárbara Botello desde hace varios años.

Mención aparte merece la tierna expresión del hipercrítico Alfredo Ling, quien casi ve con “normalidad” el cobro de esta millonaria prebenda por parte de un alto cargo panista en una ventanilla priista. ¿Sería que el propio dirigente del PAN en León no le haría el feo a una asesoría pagada por Bárbara Botello? Qué promiscuidad.

Y como no hay peor ciego que el que no quiere ver, podemos concluir que si los panistas no reaccionan, si dejan pasar esta noticia, con todos los elementos probatorios que se han exhibido, probablemente es que su decadencia ya no tiene remedio y están listos para entregar el poder. Ya se sabe, a toda capillita le llega su fiestecita.

Márquez y el PAN, última llamada

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El Partido Acción Nacional vive la crisis más profunda de su historia. Probablemente estamos ante una última llamada.

No se trata solo de la confrontación interna entre corrientes con ópticas contrastantes, sino de la definición del partido tras haber perdido la presidencia de la República, el mayor logro político de su historia, y paliando las consecuencias de haber sucumbido a lacras siempre combatidas por su doctrina, como el patrimonialismo, el abuso del poder y los negocios privados a la sombra del interés público.

 Hoy el PAN no sabe a dónde va. Su recuperación como fuerza opositora está impedida por la evidencia de que resultó tanto o más corrupto que los priistas a los que combatió por décadas. El PAN no representa una opción moralmente válida en estos momentos, si no intenta una transformación profunda donde lo primero que debería pasar debería ser una profunda autocrítica.

Sin embargo, pasan otras cosas fuera de los desfiguros que ocurren a nivel nacional, donde entre las investigaciones por el manejo discrecional de los recursos puestos a disposición de Ernesto Cordero, y el intercambio de mensajes tuiteros entre Javier Corral y Juan Ignacio Zavala, no apto para menores de edad, el PAN no tiene manera de recuperar el decoro.

Los gobiernos estatales, por ejemplo, podrían convertirse en la fuente de un resurgimiento del PAN. ¿Cómo? Sencillamente tratando de hacer buenos gobiernos, algo que no resulta difícil si se excluye el componente de la corrupción y el beneficio personal y se establecen como objetivo primordial los componentes de un buen gobierno.

Es entendible que no resulte fácil satisfacer los reclamos ciudadanos, elevar la calidad de los servicios públicos y eficientar la aplicación de recursos cuando se están pensando en hacer negocios con el presupuesto. Pero eso debería de cambiar si las prioridades cambian.

El grave problema de los gobiernos panistas, locales y nacionales, ha sido que no tienen la ductilidad del PRI para negociar con los factores reales de poder, pero tampoco han sido honestos a ultranza. La corrupción mezclada con ineficiencia, colocó al PAN donde hoy está: una tercera fuerza política en crisis y dependiente de los favores priistas para no ver agravada su circunstancia.

Un golpe de timón en un gobierno como el de Guanajuato, que apenas empieza, donde se reconocieran los excesos del pasado reciente, pero también se trabajará a fondo en sanear administraciones corporativistas, patrimonialistas y corruptas, podría dar al PAN algo del oxígeno que requeriría para intentar reconstruirse como opción política en la nueva democracia mexicana.

El mayor bono del que goza el PRI hoy es el derivado del hecho de que el PAN resultó un aventajado seguidor de sus vicios y un deficiente imitador de sus virtudes. Sin embargo, la sorpresa terminó, las precariedades políticas del PAN serán a partir de ahora los mayores lastres de un partido histórico que puede vivir incluso el trance de una disolución.

La grave responsabilidad de gobiernos como el de Guanajuato, que representa el único triunfo panista en la debacle del 2 de junio del 2012, es que en sus manos queda la posibilidad de reconstruir la esperanza de futuro de una derecha democrática a la que perdió la inconsecuencia con su éxito como oposición consistente.

Los panistas tuvieron el monopolio de la credibilidad como oposición leal al PRI, su vocación democratizadora, alejada del aventurerismo revolucionario de la izquierda, les dio viabilidad para convertirse en la fuerza retadora de monopolio priista. Su gran traición, al convertirse en todo aquello que combatieron, amenaza con retrasar la transición mexicana por décadas. De allí el tamaño de su responsabilidad.

Por ello, el gran reducto de credibilidad del PAN en estos momentos se reduce a aquellos lugares donde ejercen control político pleno, como en Guanajuato. Gobernadores como Miguel Márquez no sólo deberían hacer un buen gobierno, tendrían que hacerlo ejemplar, si es que quieren darle al PAN una posibilidad de reconstruirse.

Hasta ahora nada de eso pasa. Gobiernos como el de Guanajuato se manejan medianamente y permanecen en la lógica de administrar las circunstancias y contemporizar con los vicios que han heredado, mientras que a nivel nacional las élites panistas pelean por los restos de un botín cada vez más escaso y cuyo control está fuera de sus manos.

En Guanajuato, Miguel Márquez ha dicho a sus cercanos que sólo quiere ser un buen gobernador y no le importa la suerte del PAN, en alusión a su antecesor, Juan Manuel Oliva, quien se caracterizaba por operar partidistamente desde el gobierno.

Queda claro, sin embargo, que gobernar bien no es tan sencillo. Probablemente es lo más difícil, sobre todo porque tiene que ver no sólo con no meterse en problemas, sino con adentrarse en corregir los vicios de una tradición de corrupción y dejadez.

Así que si gobernadores como Márquez creían que la tenían tranquila, no saben dónde se están parados.

Arturo Navarro: ¿más vale tarde que nunca?

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Parece que por fin, en estos días, arribará a la subsecretaría de Gobierno vacante un personaje cuya designación se había decidido hace varias semanas: el actual secretario general del PAN, Arturo Navarro.

En ciertos temas, Miguel Márquez parece ser un hombre que se piensa mucho las cosas. Porque hay otras ocasiones  en que la premura lo obsesiona, como cuando se trata de megaproyectos que implican cuantiosos desembolsos.

No se entiende como, en medio de la urgencia de operadores políticas que le aqueja, se ha tardado cuatro meses en resolver el nombramiento de la subsecretaría de gobierno encargada de los servicios a la comunidad.

El hombre parece el adecuado para reforzar la titubeante gestión de un secretario de Gobierno que no ha acabado de mostrarse con el talante político necesario para el cargo.

Sin duda que Antonio Salvador García López tiene en su favor la plena confianza de Miguel Márquez. Con lo que no cuenta es con la pericia y el entrenamiento.

Por eso necesita segundas manos, por eso es complicado entender la tardanza de Márquez en proporcionárselas.

Sin embargo, lo que no parece lo más conveniente es el puesto.

Arturo Navarro, un experimentado ex secretario general del Congreso, donde lidió con éxito y reconocimiento de todas las bancadas con un cargo complicado; un aplicado operador panista que se manejó con discreción y eficacia en la secretaría general del partido, precisamente durante los procesos internos y constitucionales de la pasada elección, tendría mejor futuro en la otra subsecretaría, la de Vinculación y Desarrollo Político, donde vegeta desde hace años Tomás López.

Desperdiciar a Navarro lidiando con registros civiles y registros públicos, con notarías y tenencia de la tierra, puede ser otro error.

Sin embargo, todo indica que en este gobierno más que los perfiles y los diagnósticos, importan las corazonadas.

Así, a una decisión pospuesta sin necesidad, le seguirá una equivocación táctica. Es la marca de la casa.

Toño Salvador: las buenas intensiones

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Nadie en su sano juicio podrá discutir cerca de la excelente disposición y el buen talante del número dos del gobierno de Miguel Márquez Márquez. Sin embargo, algo no se encuentra funcionando como debiera.

 El exmagistrado Antonio Salvador García López ha ido aprendiendo con rapidez y poco a poco deja las comodidades a las que estaba acostumbrado como alto funcionario judicial: horario corrido, trabajar a su aire, cero interferencias políticas.

 Y vaya que hace falta una total dedicación del funcionario encargado de la política en un gobierno que arranca, que se encuentra conformado por funcionarios de distintas extracciones y personalidades y que tiene ante sí el reto de haber sido elegido por el margen más escaso de los últimos veinte años, además  de estar rodeado de adversarios políticos. Leer más →