Category: Ariel Rodríguez

Libertad existencial

Ariel Rodríguez

El precio de la grandeza es la responsabilidad.

Winston Churchill

El objeto y objetivo de esta columna ha sido desde el comienzo, provocar tu libertad plena, madura, completa. Que logres todo lo que mereces y decides. Esbozar un mapeo elemental hacia tu felicidad. Nuestra felicidad. Demos hoy un paso más profundo. De mayor poder. ¿Va?

Hasta ahora hemos abordado tópicos que te han permitido tener un acercamiento más íntimo contigo y tu entorno directo. Descubrir los propios autoboicots, explorar la naturaleza de tus sueños, la materia prima de tu libertad personal, la riqueza de tus afectos, la manera como percibes tu mundo, algunos elementos inconscientes que te facilitan e impiden relacionarte con amor, etcétera, pero ¿basta que ponga orden a mi vida interior y de amor a mi alrededor para ser todo lo que quiero y puedo ser? ¿Qué debo hacer con aquellos obstáculos sociales, culturales, económicos y políticos que parecen más allá de mis manos? ¿Ignorarlos? ¿Fingir que no existen? ¿Imaginar que no me afectan?

Hay quienes piensan que lo psicológico se mueve sólo en un ámbito individual, egoísta, que propone una ética que diría algo así como: “si yo estoy bien, que ruede el mundo”. Esto no es así. Somos seres en el mundo, con los otros, en un contexto social, y es inevitable que todo lo que está a nuestro alrededor tiene un impacto sobre mi vida (positivo y negativo). Aunque también es cierto que siempre tendremos la libertad, nos demos cuenta o no, de decidir lo que hacemos con lo que ocurre afuera (economía, cultura, política, medio ambiente, etc.). Sin embargo, no sólo tenemos poder de decisión sobre nuestra interpretación del mundo, nuestra “zona externa”, sino que podemos elegir cual es nuestra relación con esos ámbitos mi vida.

Para muchos la respuesta (por cierto heredada, aprendida) es justamente ignorar o tratar de minimizar la relación y el impacto negativo de lo social sobre mi vida personal. Empero, sin darnos cuenta, así como lo hemos revisado para aquellos elementos de mi vida personal, ésta es posiblemente la peor de las respuestas, pues nos hace entregar, con mucha frecuencia, nuestra libertad a las circunstancias, o lo que es peor, a la decisión de otros. Vivimos entonces “al son que otros tocan” y nos quejamos de que las cosas no son como “debieran ser” o que no son como “queremos” que fueran. Sin darnos cuenta, endosamos nuestra libertad social, política, cultural y económica, a lo que otros sujetos, más conscientes que nosotros (o peor aún, más perversos) deciden por mí. Por nosotros. Esto es tan absurdo como si nuestra pareja, o quien nos gusta, nos pide un beso, y nosotros saliéramos corriendo. Sí, sé que tal vez hicimos esto cuando fuimos adolescentes. Nuestra inseguridad sobre lo que nos hacía sentir tal petición y nuestra falta de experiencia sobre las reacciones posibles, nos hicieron tomar en más de una ocasión decisiones desatinadas (por apresuradas o por tardías).

El problema es que seguimos haciendo lo mismo, y ni siquiera nos damos cuenta. Por ejemplo, ¿cuántas relaciones laborales has perdido por inacción, por temor? ¿Esperarías a que la chica bonita del pueblo toque a tu puerta para pedirte noviazgo? ¿Por qué las buenas oportunidades de trabajo tienen que buscarte? ¿La vida cultural de tu comunidad tiene que atropellarte para que tú participes en ella? ¿No tienes tiempo o no te lo otorgas? ¿La vida política de tu ciudad mejorará si ante las invitaciones a participar tu respuesta es “no me interesa la política” (como si tu desdén por los asuntos públicos hiciera reflexionar a los corruptos que usan nuestro dinero)? No te engañes. Salir huyendo ante la petición del beso es tan absurdo como la mayoría de nuestras respuestas frente a la vida social, política, económica, y medioambiental. Vivimos una suerte de infantilismo social.

Te propongo que reflexionemos juntos los alcances de tu inteligencia social, ampliando los horizontes de tu libertad existencial. Alguna vez dijimos que la otra cara de la libertad era la responsabilidad. En la medida que respondas y aprendas a manejar tus respuestas (huir o no hacer nada es una respuesta, la peor por lo general), ampliarás tu libertad. Esto es válido para lo personal y para lo social. Tal vez la única forma de ampliar verdaderamente tu libertad personal es ampliando tu responsabilidad social. Pero no temas. No salgas corriendo. El beso del éxito está ahí, esperándote. Lo único indispensable es que lo decidas. Que te atrevas a crecer. ¿Quieres ir por más en tu vida o prefieres creer que lo que sabes de la vida es suficiente? Si tu respuesta es por la vida, por la libertad, por un México más feliz. Bienvenido a una inteligencia superior, a una libertad existencial.

ariel@ciexistencial.org

Sexo en plenitud

Ariel Rodríguez

Sólo existen dos cosas importantes en la vida. La primera es el sexo y la segunda no me acuerdo.

Woody Allen

Nuestra sexualidad está presente en todos los ámbitos de nuestra existencia, por último como represión de sí misma. Me refiero por lo menos a dos dimensiones básicas. La primera, a que todos somos seres con género. Vivimos en femenino o en masculino la vida. Esto es innegable, salvo que alguien tenga dificultades con su autoestima o para aceptar la sexualidad o su propio género. La segunda dimensión es, en efecto, la pulsión erótica. El instinto de vida que mueve nuestro deseo sexual. Que está presente en todos los seres humanos, salvo que haya una depresión patológica o que se haya decidido reprimir con algún mecanismo, ya sea sublimación, racionalización, o cualquier otra forma de negación o minimización de los propios deseos eróticos. Leer más →

Inteligencia financiera y la existencia

Ariel Rodríguez

La psicología muchas veces es entendida como la reflexión sobre cosas inmateriales, y por tanto  sobre asuntos inútiles o poco concretos (sobre todo los varones así lo pensamos). Evidentemente esto es falso. Sólo pueden pensar así quienes no han encontrado una conexión entre los propios pensamientos y sentimientos, con las decisiones que materializan todo lo que hay en su vida, desde objetos hasta relaciones y proyectos; todos muy concretos. Un indicativo, por ejemplo, de desarrollo existencial y psicológico es mi relación con el dinero. ¿Te sientes satisfecha o satisfecho con lo que tienes? ¿Disfrutas tus proyectos laborales?

Todos deseamos tener las comodidades necesarias para desarrollar una vida plena, y que esta bonanza cobije a nuestra familia, pero no todos somos conscientes de la relación que hay entre mi consciencia psicológica, espiritual, emocional y existencial, con mi “inteligencia financiera”, es decir, con la inteligencia y consciencia de cómo obtener, multiplicar, administrar y gastar lo que tenemos.

Muchos de nosotros, por ejemplo, no somos conscientes de la forma en que usamos nuestro dinero, pues ni si quiera llevamos cuentas claras de nuestras finanzas personales o familiares. Son los estados de cuenta de las tarjetas de crédito, o los acreedores, los que nos recuerdan que no estamos manejando bien nuestro dinero. Mucho menos somos conscientes de los condicionamientos psicológicos, culturales o familiares que hay en nuestra manera de concebir la riqueza, el trabajo o la forma de administrar lo que tenemos.

Voy a poner ejemplos sencillos. ¿Has tenido la oportunidad de un trabajo mejor pero lo has rechazado por “temor” a no poder con él? O peor aún, porque tu familia te “insegurizó” ahondando en los riesgos de dicho trabajo (aunque seguramente ninguno de los miembros de tu familia tenía experiencia en dicha labor, por tanto no tenía fundamento para sus temores, sino pre-juicios). ¿De dónde surgieron esos temores o prejuicios? Muy probablemente del miedo a lo desconocido, o de la reproducción de prácticas laborales o financieras que tu familia vive como creencias o como valores, pero que tal vez nunca ha reflexionado sobre ellas y por tanto pueden ser infundadas.

¿Estás segura o seguro que lo que ganas es todo lo que mereces o puedes ganar? Seguramente con la pregunta anterior ya pensaste en los límites lícitos y morales para ganar dinero. Es decir, ya te pasó por la cabeza que la pregunta podría estar empujándote a límites inmorales o ilegales de obtener dinero. Pero, no es así. La pregunta es mucho más inocente. De hecho los pensamientos sobre la inmoralidad de la riqueza, son parte de los condicionamientos culturales que muchos cargamos de forma inconsciente, y los heredamos como “valores” en frases como, “soy pobre, pero honrado”, como si no ser pobre fuera deshonroso o a causa de la deshonra.

No percibimos la necesidad o pertinencia de tomar algún curso que nos ayude con las finanzas personales en cuestiones administrativas, que son más evidentes, mucho menos pensamos que puede haber (o que los necesitemos) talleres, cursos, o que puede ser un motivo de consulta psicológica mi forma de manejar mis finanzas personales o familiares. La respuesta es muy sencilla. ¿Estás satisfecha o satisfecho con lo que tienes? Si la respuesta es sí, felicidades, posiblemente tengas un nivel de inteligencia financiera superior al promedio. De lo contrario hay un área de oportunidad que puede ser determinante para ti, con la que puedes lograr todo lo que necesitas, incluso más allá de lo económico, pues como sabes, el dinero no es sino un medio para que tú seas en plenitud. No hay que confundir el ser con el tener, pero no desprecies lo que tienes pues puede ser una herramienta para ser y amar.

Autoestimas a prueba

Ariel Rodríguez

Sólo si me siento valioso por ser como soy, puedo aceptarme,

puedo ser auténtico, puedo ser verdadero.

Jorge Bucay

Amarnos a nosotros mismos, reconocer quiénes somos y saber con certeza de lo que somos capaces, no es algo que tenga que ver únicamente con sentiros bien, sino con aspectos mucho más trascendentes en nuestras vidas, como saber tomar decisiones. El problema de una baja autoestima, no es que tengamos inseguridad para obtener pareja, por ejemplo, sino que aún teniéndola tal vez somos nosotros los que permitimos no ser tratados cotidianamente con la dignidad que merecemos o, tal vez, cedemos muchas decisiones a la pareja que no tendríamos porque hacerlo. No saber lo que valgo y soy capaz, por ejemplo, impide a muchas personas tener relaciones laborales asertivas, negándose a sí mismas oportunidades que pasan frente a sus ojos sin poderlas reconocer como oportunidades personales, sino situaciones que envidian a otros.

Hay muchas personas que incluso no se dan cuenta de su baja autoestima, pues la disfrazan con un carácter alegre y abierto, pero en lo más íntimo se piensan incapaces de logros para los que tal vez sí estén preparadas o preparados, pero que no se permiten intentar. Leer más →

¿Qué tan grande es tu poder?

Ariel Rodríguez

 

Siempre hay alguien que te dice lo que debes hacer, ya no existe el silencio, en todas partes hay ruido; si tú no estás con tus propios pensamientos, cómo vas a entender el sentido de las cosas, es imposible. Vivimos bajo una manipulación perversa, muy sutil.

Susanna Tamaro

 

Cuando somos niños vivimos una etapa en que nos experimentamos como el centro del universo, tal vez porque somos, eso sí, el centro de nuestro universo. Para el sano crecimiento de nuestra autoestima, o por lo menos con esa intención, nuestros padres nos dan su tiempo, proveen de los bienes que necesitamos y tratan de satisfacer incluso nuestros requerimientos subjetivos, sutiles e inmateriales, por ejemplo, averiguando qué nos tiene tristes o enojados, y dándonos, en la medida de sus posibilidades, aquello que necesitamos o queremos. Muchas veces el niño no tiene más que expresar su frustración o deseos, para que el mundo, su mundo, trabaje para él. Eso está bien para nuestra etapa infantil, pues nos experimentamos valorados e importantes para nuestro mundo familiar. Leer más →

El espejo del alma

Ariel Rodríguez

Si deseas que tus sueños se hagan realidad ¡despierta!.

Ambrose Bierce

Seguramente te has preguntado qué significan tus sueños. Por ejemplo, todos nos inquietamos cuando tenemos sueños catastróficos, más aún si se refieren a bienes o personas reales en nuestras vidas, pues nos preocupa que puedan ser sueños “adivinatorios”, intuiciones del futuro. Por otra parte también podemos tener sueños maravillosos, apacibles o excitantes. Hay quienes aseguran que pueden interpretar los sueños de las personas, a partir de los símbolos que en ellos aparecen, y afirmar, por ejemplo, que si sueñas con abejas es predicción de buen trabajo y éxito económico, o que si sueñas con zapatos es algo relacionado con tu actitud ante la vida. En la Biblia misma, por ejemplo, aparece la referencia de que Dios comunica algún mensaje a través de los sueños. Hay quienes aseguran que son reminiscencias de “vidas anteriores”, pero ¿Qué significan realmente los sueños? ¿Qué son? ¿Para qué soñamos? Leer más →

Límites para el éxito

Ariel Rodríguez

“La moral es la regla de las costumbres.

Y las costumbres son los hábitos.

La moral es, pues, la regla de los hábitos.”

Anatole France

Con mucha frecuencia pensamos que amar implica darlo todo, sobre todo si hablamos del amor paterno o materno. Hay quienes, por ejemplo, creen que amar a sus hijos es buscar la forma de obtener para ellos todo lo que piden y ceder ante ellos con generosidad y paciencia. Sin embargo, tal vez lo más importante que podemos hacer por nuestros hijos es darle las herramientas para que aprendan a ser felices en esta vida. No en un planeta ideal, sino en éste. Pero ¿cómo enseñar a tomar decisiones y a actuar en el mundo de forma correcta? La respuesta es simple. Conste que no dije fácil, pero sí es simple. Transmitir nuestros valores a través de límites sanos. Leer más →