Para un pueblo de libres y valientes

Gerardo Mosqueda

La visita del Papa Francisco a Cuba y Estados Unidos seguirá penetrando en las sociedades de ambos países, en los poderes legislativos, en los poderes ejecutivos, en la conciencia colectiva, para transitar de una revolución comunista que se quedó vacía con sus contenidos ideológicos en una crisis generacional, apremiados de vincularse con el mundo moderno; el de las telecomunicaciones, el de la globalización, el del internet… Y al que el Papa le propone adoptar la revolución de la ternura, donde el centro es la persona y su dignidad, su derecho a la libertad y el respeto que cambia estructuras sociales.

Para seguir su visita al país más poderoso del mundo, donde cada paso que dio, cada mensaje que pronunció conducen a una convocatoria a reflexionar en la responsabilidad que tenemos con nuestra casa común, el medio ambiente, donde la armonía entre las naciones reclama dejar de lado ayudas crediticias que someten a naciones enteras y por generaciones, donde la venta de armas propicia destrucción y donde propone un mensaje de vida y esperanza para la humanidad anteponiéndolo a las acciones de destrucción y sometimiento de una naciones sobre otras provocando un éxodo de seres humanos superior en número al que provocó la segunda guerra mundial.

Volver a la familia como el eje transformador de las sociedades de nuestro tiempo, cuidando de los niños como el único tesoro dinámico que merece que les dejemos un mejor planeta, un mejor hogar común, haciendo un esfuerzo honesto por ciudad nuestro medio ambiente. Cuidando de los viejos que son la memoria testimonial de las sociedades, cuidando que nuestra relación humana no destruya, no corrompa, no contamine, no oprima a ningún ser humano.

Anteponer la ética en nuestras acciones, la sinceridad en nuestra comunicación, la responsabilidad en nuestras decisiones para disuadir conductas fundamentalistas que sirven de pretexto para la destrucción de nuestra propia civilización.

Por poderosos que se consideren; quien puede abrogarse el derecho de provocar que seres humanos mueran de hambre, sean desarraigados de su país y padezcan en su condición de migrantes.

El Papa hizo alusión al himno de Estados Unidos al referirse que hablaba ante una nación de libres y valientes, el mensaje no es sólo para los norteamericanos, es para todos, sin anteponer credo religioso. Aunque sólo en el congreso norteamericano puede decirles que es necesario detener la venta de armas y solo ante la Organización de Naciones Unidas puede decir que no se ha hecho lo suficiente para detener el daño irreversible que provoca el tráfico de drogas.

Para luego venir al encuentro mundial de familias y en medio de los testimonios que fueron a compartir, recordarle a la humanidad nuestra responsabilidad con nuestra casa común.

El Papa nos propone desde su humildad, desde su humanismo y con esperanza a regresarle el sentido a la solidaridad y a la subsidiariedad.

Actuando con honradez y con verdad… Difícil pero no imposible para quien sigue creyendo que se puede ser honesto y sincero… Por conveniencia y por pragmatismo.

Hasta la próxima PROSPECTIVA.

@MosquedaGerardo

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