Vicente Esqueda: ¿Convicción, mal cálculo o coacción?

Columna Fernando

Dejar de ser Magistrado en un Tribunal para eventualmente convertirse en Presidente de un Partido no parece ser una decisión sencilla. ¿Quién no evalúa ganancias y pérdidas para tomar una decisión? Frente a una disyuntiva de ese calibre optar por lo segundo requiere de una fuerte convicción o de un mal cálculo.

El magistrado de la segunda sala del Tribunal de lo Contencioso Administrativo del Estado de Guanajuato, Vicente de Jesús Esqueda Méndez, parece (en la teoría de la convicción)  tenerle más amor al Partido Acción Nacional que a su incipiente carrera judicial, esa que empezó de la noche a la mañana gracias a las mieles del poder torresgracianista de ese sexenio.

Cabe recordar que en aquel diciembre de 2010 la oposición en el Congreso conminó desde la tribuna a Juan Manuel Oliva para buscar “entre los mejores y no entre lo más leales” al nuevo magistrado de un tribunal “empanizado”. En respuesta, el ex gobernador acompañó a su propuesta con el nombre de Vicente Esqueda, una insultante iniciativa de ley para que a partir de ahí, entonces sí, se impusiera como requisito para acceder a la magistratura en el TCA no ser militante de algún partido político por lo menos 5 años antes del nombramiento.

Esto prueba, por si hiciera falta, la incompatibilidad de ambas funciones, aún sin ley de por medio que regule en sentido contrario que no pueda un magistrado dirigir un partido. Bien podría llamarse cinismo o prueba de que nunca se ha liberado de su militancia en la función jurisdiccional.

Y ahora resulta que de “escuchar atentamente y decidir imparcialmente” -según reza el slogan del Tribunal-, quiere volver a la parcialidad de los intereses de partido.

Visto por el lado del bolsillo, la teoría del mal cálculo significa que al optar por candidatearse a dirigente estatal del PAN no está considerando perder sus más de 140 mil pesos mensuales de salario y haberes por casi 7 millones de pesos de retiro, lo cual resulta muy difícil de creer. Cualquiera en la ruta del dinero optaría más bien por duplicarlos… Tal vez, sólo tal vez, es ahí en donde está la repuesta más clara a la intención de Esqueda.

Surge entonces una tercera teoría: la coacción. Si pensamos mal, podríamos atrevernos a decir que una intensión disfraza otra, que sí quiere seguir contando con el sueldo y haberes del Tribunal, pero como “Guanajuato sí sabe” hay que ponerle sabor al caldo amenazando con una irrupción de regreso en la escena política para lograr una ratificación de magistratura, pues parece que en el TCA hay una clara tendencia a limpiar los resquicios del control torresgracianista.  

La primera prueba fue el nombramiento hace algunos meses de Alejandro Santiago Rivera como Magistrado supliendo a Jorge Pérez Colunga quien no fue considerado por el Gobernador Miguel Márquez para una ratificación que le daría otros siete años de funciones. La segunda prueba de la limpia, aseguran, será la propuesta del gobernador para sustituir a la magistrada Ariadna Enríquez Van Der Kam sin ratificación proponiendo a la abogada Rosa María Cano Melgoza. El siguiente sería precisamente Vicente Esqueda.

Así que, en el último tercio de su magistratura pero todavía a más de 1 año de que concluya no resulta descabellado pensar que no quiere dejarla pero que necesita una herramienta de negociación para que el Gobernador, interesado en controlar lo que ocurre en su partido, le garantice una ratificación a cambio.

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