¡Más cine por favor!

nueva columna Alfredo García

“No importa lo que las personas les digan, las palabras y las ideas, pueden cambiar al mundo…”  Fragmento de la cinta “La Sociedad de los Poetas Muertos” de 1989.

Corría 1998 junto con sus impunidades y sus delirios. Eran los últimos años del “partido oficial” en la presidencia. Vicente Fox gobernaba en Guanajuato. Falleció Frank Sinatra y nada de esto supe, sino hasta hoy. Por esos días no había sobre mis ojos más que el asombro. Estaba sobre una butaca, con los pies colgando al aire soñando que un día tocarían el suelo. Frente a mis ojos de marmota asustada había un monstruo y un huevo enorme a medio despertarse. Era la leyenda japonesa de Godzilla, que me deslumbraba y me hacía vibrar completo como si presenciara yo un milagro. Con mi primera visita al cine, mis papás sin saberlo, estaban incentivando una de las virtudes más indispensables del ser humano, la capacidad de asombro.

Nacemos con una curiosidad entre la conciencia. Es de siempre, los textos más remotos de la humanidad han dado cuenta; hasta Adán quiso probar de la manzana, hasta el Gilgamesh quiso vivir para siempre. Esa curiosidad con la que nacemos debe ser educada. Sin lugar a dudas quiero referirme al significado etimológico de la palabra;  guiar, conducir, o potencializar las habilidades. Y no al que se refiere a depositarnos en las escuelas, para pasar el tiempo como si no fuésemos pensantes.

Ahora que se acerca el Guanajuato International Film Festival, me dio por cuestionarme ¿y para qué tanto nos sirve el cine? Como cualquier otra expresión artística nos conecta con otras realidades y nos hace más tolerantes. El arte, como reflejo de sí, entretiene; sin embargo nace para mucho más que eso. Llegué tarde a darme cuenta de lo importante que puede ser apreciar el cine. Entre sus bondades como la de otras manifestaciones artísticas se encuentra la de sembrar la curiosidad de quienes las vemos. Escudriñar sobre lo que cada cineasta quiso decir es un ejercicio que a la larga resulta beneficioso para nuestras mentes creadoras. Por decirlo breve, desarrolla la creatividad.

Motivar la imaginación con el cine es una herramienta que para chicos y grandes resulta fabulosa. Sin embargo las condiciones económicas a ratos nos alejan de tan prodigioso deleite. Me da por pensar que las situación social y económica es ridícula y ligeramente equiparable al porfiriato. En México el cine –hablemos ahora sólo por poner un ejemplo del comercial– no parece ser para todos. Por poner un ejemplo de este estereotipo elitista, vayamos al ejemplo de 1896, con la primera proyección de cine que fue exclusivamente para el presidente Porfirio y su familia. Pero al cine pueden, y deberían ir todos. La opción es cercana y está próxima. El recurso económico, no es un impedimento pues todos los eventos del GIFF se desarrollarán sin costo.

Hay que ahuyentar la idea de que es un evento elitista. No sé ni un ápice de cine, pero me asombra y me despierta la imaginación. La intención de su denominación en inglés es por la evidente razón de que un festival internacional debe desarrollarse y publicitarse bajo un idioma que hoy es universal. Sin embargo, ello no debe alejar a quienes prefieren del cine en español, pues se proyectaran cintas en nuestro idioma.

Habrá una serie de eventos que no podemos perdernos. Vaya, lleve a los más chicos, posibilítelos. La imaginación es seguramente, la herramienta que más nos empodera. Rompamos las limitantes. La escuela es apenas, el primer paso de todo cuanto representa la educación y el cultivo del ser.

@alfredogamt

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