Lo que no se ha dicho sobre la fuga del Chapo: Sobra espionaje pero falta inteligencia.

Columna Fernando

Tras la segunda fuga de Joaquín Archivaldo Guzmán Loera del sistema penitenciario mexicano y con su bien ganada fama en construcción, tráfico y escapes a través de túneles, todos parecen tener por cierto que así fue como ocurrió, aunque hay voces que aseguran con razones de por medio, que la fuga no pudo ser así. Con la información disponible en los medios, pensemos que sí.

Bajo esta teoría, parece que las investigaciones están enfocándose en funcionarios federales del Penal de Alta Seguridad del Altiplano –según la orden del Presidente-, y eso está muy bien porque seguramente existen muchos responsables al interior del Cefereso. Pero hay alrededor un mundo de circunstancias que habría que valorar, muchos periodistas afirman y se extrañan de que, todavía pasadas 24 horas de la fuga, nadie había interrogado a los vecinos de las viviendas aledañas a la casa destino del túnel que pudieran tener información valiosa.

¿Cómo puede ser posible que no se tenga minuciosamente vigilada la zona de un centro penitenciario tan importante, el “más seguro de Latinoamerica”; nadie se percató de 292 viajes de cascajo de una vivienda en construcción de una sola planta; no vieron maquinaria pesada, tubos, material no aparente para esa construcción?

¿De verdad es posible que se note la ausencia del reo más vigilado del penal pero de la construcción de un túnel forrado en concreto con sistemas de iluminación y ventilación nadie se dé cuenta?

Y es que todo eso ocurrió en tres largos meses, a sólo 1,500 metros del centro penitenciario y a tan solo 720 metros de un regimiento de la Sedena.

Paradójicamente la semana pasada nos enterábamos del abundante gasto de algunos gobiernos estatales y del federal en contratos a la empresa italiana “Hacking Team” para espiar correos electrónicos, mensajes de texto, llamadas telefónicas y redes sociales de casi todo México. Parece que nadie escapó al espionaje gubernamental, excepto El Chapo.  

¿Fallaron los cuerpos de inteligencia nacional o pudo más la corrupción?

En mi opinión, hay una responsabilidad evidente, la del encargado de la gobernabilidad en el país. El propio Presidente Peña Nieto dijo hace tiempo que sería “imperdonable otra fuga de El Chapo”, si es así, las horas para el Secretario Osorio Chong están contadas. Pero bueno, cómo hablarle de responsabilidad a un Presidente que se lleva por una semana a más de 9 mil kilómetros de distancia a las 11 cabezas principales de su gobierno.

¿Cuántas cosas más están sucediendo en el país que vulneran la seguridad, la gobernabilidad y la paz social? ¿Cuántos conflictos sociales han sido atacados y no atendidos dando por resultado un crecimiento en la inconformidad y en las formas de manifestar la indignación?

Hay indicios de una crisis de inteligencia y de gobernabilidad. Lo afirmo porque ahí están los resultados, en temas de la mayor relevancia para cualquier gobierno nacional o estatal y teniendo a su servicio herramientas y profesionales para mantener ese delicado equilibrio, no hubo eficacia. Y es que no es lo mismo información que inteligencia, al gobierno federal le sobra espionaje y falta inteligencia. ¿No cree Usted?

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