Sin conocer no hay libertad

71ES14C Todos somos paradoja Alfredo García

“Algunos ciudadanos pueden presentar reacciones diversas frente a la democracia: dolor de cabeza intenso frente al pluralismo, náusea ante el déficit de representatividad, taquicardia ante los partidos. Si los malestares persisten, convoque a una consulta popular, un referéndum o espere a las siguientes elecciones…” -Fragmento de la portada de la edición de diciembre de 2014 de la Revista Letras Libres.

Somos testigos del final del primer mes del año, como no del final de las obras para la remodelación de la calle de mina que sigue en desastre. De un año que comienza con pocos proyectos ciudadanos –en verdad independientes-. Es la época en que algunos ciudadanos se suman a regalar despensas y pelotas con fines electorales pero no parecen interesados en fomentar mejores prácticas democráticas. En que nuestros días se vuelven el comienzo de una guerra del desprestigio. Una en la que con más fuerza los acostumbrados al peculado, buscan la forma de bien aprovechar los recurso gubernamentales, antes de que se les acaba su manantial de la estabilidad. En esta época muchos ciudadanos siguen sin entender que el funcionario público no es ningún redentor por gestionar la reparación o construcción de calles y viviendas.

Es un hecho, la cosa pública se debe administrar. Alguien debe hacerlo, y aunque a menudo hay más cantidad que calidad,habrá que decidir. En las próximas elecciones 2015 estarán por decidirse puestos para diputados y presidentes municipales, entre ellos los de San Luis de la Paz. Hay que recordar que las decisiones bien o mal tomadas no dependen sólo de un presidente municipal. Hay un equipo tras de ellos por el que también, de forma indirecta votamos.

Entre la verborrea pública se asoman algunos de los candidatos que aún no son oficiales. Que los partidos, en el ejercicio de sus funciones, no han dado respuesta es un hecho, y ello hace aún más complicada la elección. Porque como bien dijo DeniseDresser en una conferencia a principios de octubre del año pasado en la Ciudad de México “Del PRI mejor ni hablamos, el PAN está completamente dividido y hay poco que decir de una izquierda, que se suicida a sí misma…”

Estamos a la espera de que los partidos políticos que recién surgen no quieran jugar al circo de los de siempre. Muchos consideran que la creación de nuevos partidos reforzará el pluralismo y así representará a otros sectores. Lo único que puedo asegurarle lector, es que si la intención de los ciudadanos que participen en los procesos de esos partidos son lo que salieron huyendo o los huyeron porque algo no estaban haciendo bien, la representación es uno y el mismo juego.

En la antigua Atenas los considerados ciudadanos eran apenas una quinta parte, el resto eran mujeres y esclavos. Los que decidían se reunían en audiencias públicas y de forma directa opinaban sobre cuestiones de justicia y guerra. Ese es el modelo del que tomamos la idea de democracia, “el gobierno del pueblo”. Hoy parece completamente imposible hacer lo mismo, porque dígame usted si es que cabríamos en el Auditorio Municipal de nuestra ciudad todos, para opinar sobre la cosa pública. Este asunto ha sido estudiado y criticado por muchos expertos, pero la mayoría coinciden en que es el menor de los males.

Pero la idea hoy no es tan simple, ya que incluye otras aristas que no se pueden perder de vista. Así que lector la próxima vez que alguien quiera venderle el discurso de la democracia, como el remedio para todos sus males, debería pensarlo dos veces. Esta idea, de manera muy general incluye también temas como la participación ciudadana, y los medios de comunicación libres. Para hablar de ello se han impreso cientos de tomos y se han propuesto muchas teorías. La idea de traer a colación el tema de forma generalísima, sólo tiene la idea de poner algo claro, este sistema –que no funciona como idealmente debería- no se trata únicamente de que el “gobierno obedezca por que uno paga sus impuestos”. El ideal incluye –de forma general, insisto- una ciudadanía más informada y más preocupada por los asuntos públicos.

Si en las sobremesas de las familias ocupa más tiempo la proposición de teorías para saber quien era el hombre al que balearon en la calle Morelos la semana pasada, que proponer organizarse entre los vecinos para vigilar de forma más constante la casa del otro, o solicitar mayor vigilancia a las autoridades, algo no estamos haciendo bien.

La paradoja de exigir sin informarse apelando al uso de la libertad de expresión, hoy entorpece. Criticar sin informarse sólo es parte de una nube de humo que si bien entorpece las estrategias de los rivales favoreciendo la grilla municipal, no impacta en cambios contundentes.

Conocer a quienes nos pretenden gobernar es importantísimo. Hay un sin fin de tareas por trabajar. Para pedir mejores gobiernos, debemos esforzarnos por ser mejores ciudadanos. Si los funcionarios públicos no trabajan en lo propio, los ciudadanos no podemos bajar la guardia. Informarnos sobre los asuntos públicos y popularizar la preocupación por los temas en las familias es fundamental.

Conocer las trayectorias de los actores políticos, cómo trabajan y han trabajado fuera y dentro del ejercicio de gobernar, le da fuerza al ciudadano. Porque ¡Claro! en campaña podrán prometer que nos volveremos como dice Ibargüengoitia “la Atenas de por aquí” pero conocerlos nos empodera, y a ellos los desarma. Sólo de esta forma podemos tener ciudadanos con decisiones más auténticas, capaces de exigir. Porque la “libertad” de votar, como cualquier otra libertad sin conocimiento no es tal.

@alfredogamt

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