Sexo en plenitud

Ariel Rodríguez

Sólo existen dos cosas importantes en la vida. La primera es el sexo y la segunda no me acuerdo.

Woody Allen

Nuestra sexualidad está presente en todos los ámbitos de nuestra existencia, por último como represión de sí misma. Me refiero por lo menos a dos dimensiones básicas. La primera, a que todos somos seres con género. Vivimos en femenino o en masculino la vida. Esto es innegable, salvo que alguien tenga dificultades con su autoestima o para aceptar la sexualidad o su propio género. La segunda dimensión es, en efecto, la pulsión erótica. El instinto de vida que mueve nuestro deseo sexual. Que está presente en todos los seres humanos, salvo que haya una depresión patológica o que se haya decidido reprimir con algún mecanismo, ya sea sublimación, racionalización, o cualquier otra forma de negación o minimización de los propios deseos eróticos.

Por razones culturales, en nuestro país, a la mayoría de nosotros se nos enseñó, por último a través del silencio, ciertas connotaciones negativas sobre la sexualidad y se nos fue entrenando para reprimir la expresión de nuestra sexualidad, sobre todo en el ámbito público, impidiendo una mejor comprensión e integración de esa dimensión. Por ejemplo, en casa con mucha frecuencia se calla todo lo relacionado a la sexualidad y se nos insta que así sea, pero se nos quiere invitar a hablar sobre nuestros afectos o demás aspectos de la vida. Es ahí, cuando las propias familias enseñan a desvincular la sexualidad de la vida entera en la que está presente. Por ejemplo, no sólo importa la familia de la que proviene la chica o chico con la que sale mi hija o hijo, sino importaría saber ¿qué siente mi hijo o hija cuando está con el o ella? Y si no aprendemos/enseñamos a hablar esto con naturalidad desde los primeros años de vida ¿por qué queremos que los adolescentes lo hagan? Ellos aprendieron a callar, lo que nosotros les enseñamos a esconder.

Para solucionar esto, propongo que encuentres los caminos para vivir tu sexualidad en plenitud, empezando por aprender a hablar de lo que sientes al respecto. Vivir en plenitud tu sexualidad no significa vivirla irresponsablemente, compulsivamente o de forma exhibicionista, sólo digo, no esconderla en tu vida. Pensarla, conversarla, expresarla y solucionar los problemas, aunque hayas decidido sublimarla y no ejercerla en su expresión genital por convicciones personales (por ejemplo, viudos, religiosos, etc.).

Acepta quien eres de forma completa y todas las emociones que envuelven tu vida y tu percepción de la vida. Y si vives tu sexualidad en su forma genital, disfrútala como algo sagrado, como algo vital, como uno de los mejores regalos de la vida. Sé quien eres. Si lo logras, estarás resolviendo aspectos fundamentales de tu personalidad que tal vez sean de mucha ayuda para desarrollarte en plenitud, incluidos los ámbitos religiosos, laborales y sociales. Eres un ser sexuado. Vívete completo. Vive su sexualidad en plenitud, hasta para decir tu nombre.

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