Homo Economicus | Por: Jesús Soria Narvaez

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Economía y fútbol

¿Deporte nacional o industria de unos pocos?

 

“Todo acto humano es fundamentalmente un acto económico”

 

Sin duda, el deporte más popular en nuestro país es el futbol. Seis de cada 10 ciudadanos en México son aficionados a este deporte. Y esta afición además, genera costos y beneficios para los aficionados y sin duda para los jugadores y directivos principalmente.

De inicio, el futbol en nuestro país genera aproximadamente el 0,7% de la riqueza producida en un año (los economistas le llamamos a esto PIB). Algo así como 90,000 millones de pesos por año, monto que por cierto difícilmente se ve reducido en periodos de crisis, sino que al contrario se ve incrementado toda vez que este deporte funciona como una válcula social de escape a los problemas personales y sociales. Es decir, ante escenarios difíciles económica y personalmente los aficionados buscan en este deporte un temporal y eventual “alivio” a sus males y desgracias.

En los sectores económicos adicionales también repercute este deporte. Un ejemplo, en 2012 tras el pase del equipo de León a semifinales el ambiente que se vivía en las “picas” o pequeños talleres de calzado en la ciudad hizo que la productividad se incrementara cuando el equipo obtenía buenos resultados. De manera inversa, cuando el equipo perdía (o pierde), se había registrado (registra) una disminución en la productividad.

Y esto sucede en mayor o menor medida en aquellas zonas o regiones dónde el futbol está fuertemente arraigado en la sociedad como actividad de entretenimiento o distractiva. Familias enteras y amigos acuden a los estadios a apoyar a su equipo, quienes no pueden hacerlo por cuestiones de capacidad (mercado finitos) o de precio de los boletos (sensibilidad o elasticidad-precio) observan los partidos en bares, restaurantes generando un consumo siempre importante cuando hablamos de datos o cifras agregadas.

No es ningún secreto el porqué todos los equipos incrementan los precios de sus boletos cuando éstos se encuentran en partidos de finales y de trascendencia.

Tal vez por esta afición, es que México es uno de los países que más dinero mueve en este deporte en toda América Latina. Sólo despúes de Brasil, somos la nación que más reflejamos esta actividad económica. En Argentina, son más apasionados de este deporte, pero las condiciones estrcuturales de su economía no permiten que los inchas o aficinados destinen mayores recursos a ello y por ende, su aportación a la riqeuza nacional es menor que en el caso mexicano. En Europa por ejemplo, España es de los países en los que más se refleja el impacto económico del futbol con un 1,7% con respecto de su riqueza o PIB. El dinero que produce y mueve el balompié mexicano significa mucho más del doble del presupuesto del estado de Guanajuato por ejemplo.

De manera general, el futbol es toda una industria. Tiene todas las características para enmarcarlo como un sector formal de actividad económica. Mire usted, este bello deporte tiene consumidores, que son los aficionados (es un mercado imperfecto y oligopólico con barreras a la entrada y pocos dueños de equipos), los equipos tienen una cartera de productos que les reportan ingresos por varios conceptos (entradas al estadio, derechos de trasmisión, venta de jugadores, concesiones de uso de nombre comercial y de jugadores, etc.), tienen ineludiblemente estrategias de mercadotecnia que los hacen más deseables (para ejemplos, véase América, Guadalajara y la Selección Nacional, de los equipos que mejor manejan estas estrategias de mercadeo), los futbolistas son trabajadores formales, requiere infraestuctura (estadios y campos de entrenamiento, entre otros elementos.

Derivado de lo anterior y entendiendo que el futbol es una actividad económica, debe debería generar ingresos fiscales (pagar impuestos). Sí, lamento romper su corazón al decirle que el futbol no es una actividad formativa o de mejora social: es un negocio, genera ingresos y toda decisión está determinada por cuestiones económicas (desde compra de jugadores, designación de directores técnicos de equipos, incluyendo la selección nacional, etc.). Por tanto, todo ingreso debería estar gravado: desde la venta de entradas, derechos de transmisión, ingresos por mercadotecnia y publicidad, dividendos, así como por la venta de activos, como es el caso de los jugadores. En suma, estar plenamente regulado como cualquier otra actividad económica en el país.

Siendo sinceros, el deporte del futbol es una actividad económica relevante. Los números no están tan de la patada, salvo que la selección mexicana no clasifique al mundial. Ahí sí, pierden las empresas, los anunciantes, las cadenas televisoras, los futbolistas, los comercios, los bares y restaurantes. Aunque sin duda, usted puede tener un buen ahorro de dinero o tiempo que sin duda puede invertir en otras cosas como vacaciones, paseos y/o compartir con la familia.

@j_snarvaez

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