Inteligencia financiera y la existencia

Ariel Rodríguez

La psicología muchas veces es entendida como la reflexión sobre cosas inmateriales, y por tanto  sobre asuntos inútiles o poco concretos (sobre todo los varones así lo pensamos). Evidentemente esto es falso. Sólo pueden pensar así quienes no han encontrado una conexión entre los propios pensamientos y sentimientos, con las decisiones que materializan todo lo que hay en su vida, desde objetos hasta relaciones y proyectos; todos muy concretos. Un indicativo, por ejemplo, de desarrollo existencial y psicológico es mi relación con el dinero. ¿Te sientes satisfecha o satisfecho con lo que tienes? ¿Disfrutas tus proyectos laborales?

Todos deseamos tener las comodidades necesarias para desarrollar una vida plena, y que esta bonanza cobije a nuestra familia, pero no todos somos conscientes de la relación que hay entre mi consciencia psicológica, espiritual, emocional y existencial, con mi “inteligencia financiera”, es decir, con la inteligencia y consciencia de cómo obtener, multiplicar, administrar y gastar lo que tenemos.

Muchos de nosotros, por ejemplo, no somos conscientes de la forma en que usamos nuestro dinero, pues ni si quiera llevamos cuentas claras de nuestras finanzas personales o familiares. Son los estados de cuenta de las tarjetas de crédito, o los acreedores, los que nos recuerdan que no estamos manejando bien nuestro dinero. Mucho menos somos conscientes de los condicionamientos psicológicos, culturales o familiares que hay en nuestra manera de concebir la riqueza, el trabajo o la forma de administrar lo que tenemos.

Voy a poner ejemplos sencillos. ¿Has tenido la oportunidad de un trabajo mejor pero lo has rechazado por “temor” a no poder con él? O peor aún, porque tu familia te “insegurizó” ahondando en los riesgos de dicho trabajo (aunque seguramente ninguno de los miembros de tu familia tenía experiencia en dicha labor, por tanto no tenía fundamento para sus temores, sino pre-juicios). ¿De dónde surgieron esos temores o prejuicios? Muy probablemente del miedo a lo desconocido, o de la reproducción de prácticas laborales o financieras que tu familia vive como creencias o como valores, pero que tal vez nunca ha reflexionado sobre ellas y por tanto pueden ser infundadas.

¿Estás segura o seguro que lo que ganas es todo lo que mereces o puedes ganar? Seguramente con la pregunta anterior ya pensaste en los límites lícitos y morales para ganar dinero. Es decir, ya te pasó por la cabeza que la pregunta podría estar empujándote a límites inmorales o ilegales de obtener dinero. Pero, no es así. La pregunta es mucho más inocente. De hecho los pensamientos sobre la inmoralidad de la riqueza, son parte de los condicionamientos culturales que muchos cargamos de forma inconsciente, y los heredamos como “valores” en frases como, “soy pobre, pero honrado”, como si no ser pobre fuera deshonroso o a causa de la deshonra.

No percibimos la necesidad o pertinencia de tomar algún curso que nos ayude con las finanzas personales en cuestiones administrativas, que son más evidentes, mucho menos pensamos que puede haber (o que los necesitemos) talleres, cursos, o que puede ser un motivo de consulta psicológica mi forma de manejar mis finanzas personales o familiares. La respuesta es muy sencilla. ¿Estás satisfecha o satisfecho con lo que tienes? Si la respuesta es sí, felicidades, posiblemente tengas un nivel de inteligencia financiera superior al promedio. De lo contrario hay un área de oportunidad que puede ser determinante para ti, con la que puedes lograr todo lo que necesitas, incluso más allá de lo económico, pues como sabes, el dinero no es sino un medio para que tú seas en plenitud. No hay que confundir el ser con el tener, pero no desprecies lo que tienes pues puede ser una herramienta para ser y amar.

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