Autoestimas a prueba

Ariel Rodríguez

Sólo si me siento valioso por ser como soy, puedo aceptarme,

puedo ser auténtico, puedo ser verdadero.

Jorge Bucay

Amarnos a nosotros mismos, reconocer quiénes somos y saber con certeza de lo que somos capaces, no es algo que tenga que ver únicamente con sentiros bien, sino con aspectos mucho más trascendentes en nuestras vidas, como saber tomar decisiones. El problema de una baja autoestima, no es que tengamos inseguridad para obtener pareja, por ejemplo, sino que aún teniéndola tal vez somos nosotros los que permitimos no ser tratados cotidianamente con la dignidad que merecemos o, tal vez, cedemos muchas decisiones a la pareja que no tendríamos porque hacerlo. No saber lo que valgo y soy capaz, por ejemplo, impide a muchas personas tener relaciones laborales asertivas, negándose a sí mismas oportunidades que pasan frente a sus ojos sin poderlas reconocer como oportunidades personales, sino situaciones que envidian a otros.

Hay muchas personas que incluso no se dan cuenta de su baja autoestima, pues la disfrazan con un carácter alegre y abierto, pero en lo más íntimo se piensan incapaces de logros para los que tal vez sí estén preparadas o preparados, pero que no se permiten intentar.

La mayoría de nosotros aprendimos el valor de nosotros mismos por al amor materno, dice Carl Young, y la autoestima laboral y con los otros por un buen vínculo con nuestro padre, de quien aprendimos a enfrentar y resolver el mundo exterior. Esto nos ayuda a entender porque incluso hay personas que pudieran tener una alta valoración de su persona, pero no de sus capacidades.

La autoestima sobre las propias competencias para actuar en el mundo (parafraseando a Young diríamos que la autoestima heredada del padre) es algo más sutil, pero tan importante como la autoestima personal (la materna, en el esquema de Young). Sin cualquiera de las dos, no estaremos listos para crecer y amar en plenitud. ¿Cómo fue tu relación con papá? ¿Y con mamá? Si respondes con honestidad a estas preguntas, te puede ayudar a entender por qué las dudas sobre tu valor y/o tus capacidades.

La autoestima también puede experimentarse como un fenómeno colectivo. En México, por ejemplo, nos creemos incapaces de tener un sistema político acorde a nuestra dignidad y nos resignamos a relacionarnos sometidamente de forma clientelar con la autoridad. Creo que esto tiene raíces muy viejas en el tiempo (en la conquista y época colonial para ser más preciso). Tendremos que encontrar el camino para sanar estas heridas si aspiramos a una verdadera democracia.

Sin duda es fundamental que encontremos el camino para conocernos, pues nadie ama lo que no conoce. Es casi una paradoja, pero muchas personas acuden a otros (un terapeuta, un sacerdote, un amigo, un pariente o un compadre) para saber quiénes son y cuánto valen. Sin embargo, no podemos esperar que sean los ojos de los demás los que hagan siempre el trabajo de mirarnos. Es importante que aprendas a mirar lo que haces y lo que eres, sin el montón de fracasos y temores con los que tal vez estás acostumbrada (o) a mirarte. ¿Quieres empezar hoy? Mírate desnuda/desnudo de cuerpo entero hoy. ¿Qué ves? ¿Te gusta? Espero que sí.

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