El PAN pierde el tiempo y el rumbo

Pablo Cesar

El PAN pierde el tiempo.

La crisis y discusión de hoy debió darse hace un año, con la renuncia de Gustavo Madero a la presidencia del partido, después de la derrota de Josefina Vázquez Mota. Madero debió haber renunciado.

Pero todo se aplazó por una petición de Diego Fernández de Cevallos, en aquella reunión en Los Pinos, con los principales liderazgos de Acción Nacional, días después del triunfo de Enrique Peña Nieto. Ese día el Jefe Diego dijo: “Aquí nadie va a renunciar”, para defender a Gustavo Madero e impedir que se fuera el dirigente, tal y como lo había hecho tres años antes Germán Martínez.

Ahí se impidió el corte de caja. No hubo reflexión, ni análisis. No hubo recuento de daños. No hubo discusión sobre el rumbo que debía tomar Acción Nacional.

Se aplazó la crisis. Y hoy está encima. Ahora el presidente Gustavo Madero, sin fuerza por las derrotas, da el manotazo en contra de Ernesto Cordero y contra los calderonistas. Y se exhiben los pleitos internos a la luz pública, por el rumbo que ha tomado el partido.

El PAN está perdiendo el tiempo.

Ya se fue un año, sin pena ni gloria, sin renovación y sin estrategia. En dos años son las elecciones intermedias y el PAN no tiene un dirigente que una a los grupos y que tome decisiones para afrontar los nuevos retos. La elección del nuevo presidente será allá por diciembre y habrán perdido casi dos años. ¿Así piensan competir en el 2018?

Y lo que es peor: La crisis del PAN es en todos los niveles. En lo nacional y en lo local.

En León, por ejemplo, los panistas no tienen idea de lo que desean. No saben cómo actuar siendo oposición y no tienen estrategia. Si acaso ahora que llegó Alfredo Ling Altamirano hay más combatividad, pero nada más.

Y en lo estatal, Gerardo Trujillo, también tiene diferencias con algunos liderazgos como con Fernando Torres Graciano. Y el pleito se viene fuerte porque algunos quieren impulsar a Ricardo Torres Origel para renovar la dirigencia el próximo año.

En el PAN hay crisis de liderazgo. Hay crisis de institución y de disciplina. Pero sobre todo hay crisis de valores. Suena trillado, pero ¿dónde quedó Gómez Morín?

 

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