El espejo del alma

Ariel Rodríguez

Si deseas que tus sueños se hagan realidad ¡despierta!.

Ambrose Bierce

Seguramente te has preguntado qué significan tus sueños. Por ejemplo, todos nos inquietamos cuando tenemos sueños catastróficos, más aún si se refieren a bienes o personas reales en nuestras vidas, pues nos preocupa que puedan ser sueños “adivinatorios”, intuiciones del futuro. Por otra parte también podemos tener sueños maravillosos, apacibles o excitantes. Hay quienes aseguran que pueden interpretar los sueños de las personas, a partir de los símbolos que en ellos aparecen, y afirmar, por ejemplo, que si sueñas con abejas es predicción de buen trabajo y éxito económico, o que si sueñas con zapatos es algo relacionado con tu actitud ante la vida. En la Biblia misma, por ejemplo, aparece la referencia de que Dios comunica algún mensaje a través de los sueños. Hay quienes aseguran que son reminiscencias de “vidas anteriores”, pero ¿Qué significan realmente los sueños? ¿Qué son? ¿Para qué soñamos?

La respuesta más simple y clara es que los sueños, como decía Freud, son una ventana al inconsciente. Más que señalar lo que nos va a suceder, indican lo que nos está sucediendo. Sólo que el inconsciente tiene ciertas reglas de expresión. Digamos que la representación teatral en la que somos actores nocturnos tiene cierto lenguaje.

Una de esas reglas es que el inconsciente es simbólico. Es decir que los objetos, colores, acciones, lugares y demás elementos de un sueño son representaciones de otros elementos de nuestras vidas y preocupaciones presentes, que el sueño “disfraza” simbólicamente para poder “manejar” y relacionar. Otro elemento muy evidente es que es atemporal, pues podemos soñar con personas y sucesos del presente, mezclados con personas y momentos del pasado, incluso de tiempos muy remotos, como la infancia; y todo sucede en el aquí y ahora del sueño que vivimos.

Si por ejemplo, tenemos un sueño en donde huimos de alguien que nos persigue. Ya sea un delincuente o un monstruo, tal vez estamos escondiendo la angustia de las deudas que nos “persiguen” o de la posibilidad de ser despedido de un trabajo, pero como tal vez sería muy grosero soñar que nos persigue nuestro jefe o un pagaré. Así, es más sencillo crear monstruos o delincuentes imaginarios. El ejemplo muestra un sueño que no vaticina nada, sólo nos indica algo que vivimos y que tal vez no dimensionamos en los significados internos.

Los sueños entonces son más un indicativo de nuestra riquísima vida interior, que no siempre es fácil de interpretar, mucho menos para alguien ajeno. La persona más indicada para poder saber qué significan tus sueños eres tú. Tal vez con ayuda de un psicoterapeuta que te ayude a entender, no sólo que sueñas, sino más importante aún, lo qué vives y las decisiones que te ayudarán a resolver y vivir en plenitud. Tú interior es un mundo maravilloso al que no estamos acostumbrados a escuchar y entender. ¿Te atreves? Si necesitas ayuda. Ya sabes lo que tienes que hacer.

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